martes, 1 de abril de 2008

Situacion en Republica Democratica del Congo


En momentos en que el país avanza hacia comicios históricos, la situación sigue exigiendo atención

En momentos en que el mundo aplaude la decisión del pueblo y los líderes congoleños de avanzar decididamente en la transición desde una sangrienta guerra civil hacia la paz y la democracia, es preciso no dejar de lado los graves retos de índole humanitaria que enfrenta este devastado país.
Crónica
Éste es un año como ningún otro en la República Democrática del Congo. Tras 45 años de dictadura y guerras intermitentes que se han cobrado unos 4 millones de víctimas sólo en los últimos cinco años, la República Democrática del Congo se está preparando valerosamente para sus primeras elecciones multipartidistas, previstas para el mes de julio. Gracias en parte a las actividades de la MONUC, la Misión de las Naciones Unidas en el país, reina la paz en grandes sectores del territorio y el empadronamiento de 26 millones de votantes congoleños dio pruebas de su compromiso en pro del cambio, así como de sus esperanzas en las elecciones.Pero en momentos en que el país está a punto de cambiar el curso de su destino, la paz es frágil y la infraestructura, dolorosamente inadecuada, con muchos hospitales, escuelas, fábricas y ferrocarriles en ruinas.

Hoy, y cada día, 1.200 personas pierden la vida por causas prevenibles: es el equivalente de un tsunami cada seis meses. No obstante, los inmensos sufrimientos humanos implícitos en esas cantidades suelen quedar fuera de la atención sostenida de los medios de difusión. Además, los recursos para asistencia humanitaria en la República Democrática del Congo son muy inferiores a las abrumadoras necesidades del país. La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios pone en guardia sobre los riesgos de descuidar esta situación y señala que recientes llamamientos de las Naciones Unidas para recaudar fondos con destino a la República Democrática del Congo sólo recibieron algo más de la mitad de los importes necesarios para satisfacer necesidades absolutamente mínimas.

Contexto
La República Democrática del Congo es el tercer país de África por orden de magnitud territorial, pues abarca una superficie comparable a la del territorio de Europa occidental, cinco veces mayor que las de Côte d’Ivoire, Liberia y Sierra Leona combinadas; además, tiene más del doble de las poblaciones de esos países: casi 56 millones de habitantes.

La Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC) es la mayor operación de mantenimiento de la paz entre las que conduce actualmente la Organización mundial. Tiene un número autorizado de 17.000 agentes uniformados, así como especialistas civiles en temas como los derechos humanos, los asuntos humanitarios, la protección de la infancia, los asuntos políticos y la asistencia médica.
Los preparativos para los comicios de julio, cuyo propósito es consolidar la transición de la República Democrática del Congo desde una guerra civil de seis años hacia la estabilidad política, son tareas de la mayor y más compleja misión de asistencia electoral jamás emprendida por las Naciones Unidas.
Aproximadamente la mitad de los 56 millones de congoleños son menores de 18 años y niños que resultan particularmente afectados por la crisis.

Un 20% de los niños muere antes de cumplir cinco años y un 38% sufre malnutrición, la cual es severa en un 20%.

La mitad de los niños de entre 6 y 11 años no asiste a la escuela y se presume que casi el 10% de ellos ha perdido a uno o ambos progenitores debido a la pandemia del SIDA. Se estima que unos 20.000 han sido niños soldados.

El índice de mortalidad derivada de la maternidad en la República Democrática del Congo, 1.300 defunciones por cada 100.000 nacidos vivos, es uno de los más altos de África.

Dado que casi un 80% de la población está atrapada en la extrema pobreza y más del 70% padece nutrición insuficiente, la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha emitido un llamamiento por 50 millones de dólares en apoyo de la rehabilitación agrícola de este vasto país.

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1 comentario:

Mision Global dijo...

Nuestro Desafío hacia el Futuro
Hacia la nueva creación y nueva humanidad
Lic. Carlos Scott
Presidente COMIBAM Internacional

Hablar de la iglesia sin hablar de su misión es imposible. La iglesia de Jesucristo vive en Misión. Sin Misión no hay iglesia. Hablar de la iglesia es hablar de la iglesia enviada al mundo.

La iglesia no es el Reino de Dios. Es en la tierra, la semilla y la iniciación de ese Reino.
La iglesia es comunidad del Reino y debe exhibir el brillo del Reino inminente de Dios, sus valores: un Reino de reconciliación, paz y vida nueva.

La iglesia es comunidad misionera por lo tanto es comunidad del Espíritu Santo. Es morada del Espíritu Santo. Es movimiento de ese espíritu en ruta hacia el futuro del Reino de Dios que ha de venir en Jesucristo. El espíritu es el Dios mediador.

La iglesia como comunidad misionera no debe desvincularse del mundo. Debe organizarse de modo que sirvan a la sociedad y no separen al creyente de la misma. Lo significante es la misión y no nuestras estructuras.

Cuando estudiamos el libro de los Hechos vemos como el Espíritu Santo obliga a la Iglesia a reformar sus estructuras. El gran héroe de la misión en este libro es el Espíritu Santo. Es el continuador de la obra de Cristo donde la iglesia nace, se desarrolla, tiene vigor y un testimonio eficaz. En la medida que la iglesia vive bajo su influencia, se edifica, se consolida, se expande. En Hechos 1 eligen a Matías en reemplazo de Judas pero es llamativo como en Hechos 13 el Espíritu llama a la iglesia a una nueva misión que necesitara de un liderazgo diferente. Lo cierto es que el Espíritu Santo va obligando a la Iglesia a reformarse para ser fiel a su misión. Cuando no cumplimos con Hechos 1:8 Dios trae Hechos 8:1. Jerusalén tuvo su momento y su misión, pero ahora se acerca una nueva era y es necesario responder a los no alcanzados.

Es la iglesia de Antioquia quien asume este compromiso. Lucas se ocupara de esta iglesia no por ser la más rica o poderosa, sino porque supo enfrentarse a los retos del momento. Pablo y Bernabé junto a la iglesia en Antioquia se han unido a la misión de Dios en el mundo y tanto la iglesia como ellos se lanzaron a la labor misionera local y universal (transcultural) en forma indivisible.

Hechos 15:1 nos muestra que algunos llegados de Judea a Antioquia querían que los no judíos se circunciden para ser salvos. Pablo y Bernabé toman la determinación de resolver este problema de principios en el Concilio de Jerusalén. ¿Porque es que Bernabé y Pablo pueden ver lo que Dios esta haciendo entre los no alcanzados y los demás (Fariseos u otros Judíos) no?. Han recibido el mismo evangelio perseverando en la doctrina, comunión, partimiento del pan y las oraciones. ¿Donde esta la diferencia?.

La diferencia es que Pablo y Bernabé se han unido a la misión de Dios en el mundo y tanto la iglesia de Antioquia como ellos se lanzaron a la labor misionera. La iglesia y ellos se sujetaron al impulso del espíritu. Participan de la obra del Espíritu que hoy nuevamente nos vuelve a llamar desde todos estos lugares donde no reina la fe pero alcanza la misericordia divina.

La iglesia en el poder del espíritu aún no es el Reino de Dios, comete errores y muchas veces es infiel. Sin embargo, sigue siendo la anticipación del Reino de Dios en la historia. Vamos caminando hacia la nueva creación y la nueva humanidad.

El Reino de Dios no es la Iglesia. El Reino de Dios es el “ya” y todavía “no”. Nuestro objetivo final es ver consumado este Reino. Mientras tanto somos llamados a ser el pueblo del Reino y no el pueblo de la Iglesia. Somos la iglesia del pueblo con todos los pueblos.

Nuestro dialogo haciendo misión debe abarcar todos los aspectos de la vida. Muchos dicen que “Cuando todo es misión, nada es misión”. David Bosch contesta: “Es un riesgo que debemos correr y resolverlo de una manera creativa”. Es la tensión necesaria en la que nos debemos mover.

El enfrentamiento fuerte es cuando la iglesia se transforma en agente de cambio. Cuando de alguna manera tocamos las realidades e intereses de determinados sectores por presentar “Todo el Evangelio” nos enfrentaremos con el real “costo de ser discípulos”. Solo cuando nuestras creencias cambian realidades humanas que transforman, comenzara una lucha de Poder contra Poder.

“La encarnación es el modelo para la misión de la Iglesia. En su encarnación, Jesús se identifico con la humanidad pecadora, se solidarizo con ella en sus aspiraciones, angustias y debilidades y la dignificó como criatura hecha a imagen de Dios. La Iglesia esta llamada a encarnar su misión al estilo de Jesús.”

“La evangelización es misión, pero la misión es mas que la evangelización... La misión es la Iglesia enviada al mundo para amar, servir, predicar, enseñar, sanar y liberar... el evangelismo, por lo tanto es un llamado al servicio, es llamar a las personas a la misión.”

Debemos anhelar y desear que la iglesia de Jesucristo sea plantada en todas las etnias como expresión y anticipo del Reino de Dios; pero el Reino de Dios es mucho más que la iglesia, por lo tanto su entendimiento misional debe abarcar todos los aspectos de la vida. Necesitamos una “transformación de la iglesia”.

Hay un Reino y hay un Rey que quiere ser Señor. “Jesucristo es el Señor” y su deseo es que los ciegos vean, los tristes tengan gozo, los paralíticos caminen, los que no tienen ropa y alimento lo tengan, que se practique la justicia y el amor como señal del reino (Lucas 4: 18-19 y Mateo 9:35-36).

Espero finalmente que no caigamos en lo que muchas veces ha dicho Jhon Stott: “La acción sin reflexión es fanatismo en acción pero la reflexión sin entrega es la parálisis de toda acción.” Dios llama a todos los creyentes a participar y comprometerse en su misión. Si el estudio no lleva a la participación, sea en casa o en ultramar, la misionologia habrá perdido su vocación y razón de ser.

Como iglesia tomemos parte de la misión de Dios en el mundo, anunciando que “el tiempo ha llegado, el reino de Dios esta cerca, arrepiéntanse y crean en el evangelio” (Marcos 1:15). Llevemos “todo el evangelio” a “todas las etnias” hasta que el Señor venga. Que este sea nuestro entendimiento de la Misión, con la participación de la Iglesia, mirando hacia el Reino de Dios.