Identidad y poder
"Después comenzaron a discutir quién sería el más importante entre
ellos", Lc 22:24
Jesús era alguien que conocía su identidad. Jesús les dijo: «En este mundo, los
reyes y los grandes hombres tratan a su pueblo con prepotencia; sin embargo,
son llamados “amigos del pueblo”. Pero entre ustedes será diferente. El más
importante de ustedes deberá tomar el puesto más bajo, y el líder debe ser como
un sirviente. ¿Quién es más importante: el que se sienta a la mesa o el que la
sirve? El que se sienta a la mesa, por supuesto. ¡Pero en este caso no!, pues
yo estoy entre ustedes como uno que sirve.", Lc 22:25-27
Jesus cuestiona nuestros valores y paradigmas. El Señor nos prepara una mesa
donde el orden y las prioridades son diferentes a las nuestras. Se trata de una
mesa diferente. Es la mesa del Reino de Dios donde el más importante es el que
toma el puesto más bajo, es el que sirve
En nuestras comunidades hay mesas que no siempre reflejan los valores del reino
de Dios. Se discute el orden, la jerarquía, el poder, la representación y
control. A veces olvidamos la clave en ser siervos y lavar los pies de todos.
Lucas en su evangelio nos relata que los discípulos estaban dispuestos a
pelearse por un trono pero no por una toalla. No era probable que alguno tome
la toalla para lavar los pies de su compañero. Ellos preferían sentarse a comer
sucios antes que estar limpios.
Jesús realizó algo impresionante. Se humilló. Lavó los pies de todos, Jn
13:1-17. Usó todo su poder para servir. Jesús sabía bien quien era y no
necesitaba el poder para completar su identidad. No mal usó el poder y no lo
manejó para sentirse importante o llenar un vacío en su vida. Podemos mal usar
y abusar del poder cuando no sabemos realmente quienes somos, cual es nuestra
identidad y a quien tenemos que ser semejante.
Conocer nuestra identidad basada en el poder del amor es el principio para un
servicio sano.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox








.webp)


