Creerse lo que uno no es
"Herodes Agripa estaba muy enojado con la gente de los
puertos de Tiro y de Sidón. Por eso un grupo de gente de esos puertos fue a ver
a Blasto, un asistente muy importante en el palacio de Herodes Agripa, y le
dijeron: «Nosotros no queremos pelear con Herodes, porque nuestra gente recibe
alimentos a través de su país.» Entonces Blasto convenció a Herodes para que
los recibiera. El día en que iba a recibirlos, Herodes se vistió con sus ropas
de rey y se sentó en su trono. Luego, lleno de orgullo, les habló. Entonces la
gente empezó a gritar: «¡Herodes Agripa, tú no hablas como un hombre, sino como
un dios!» En ese momento, un ángel de Dios hizo que Herodes se pusiera muy
enfermo, porque Herodes se había creído Dios. Más tarde murió, y los gusanos se
lo comieron. Los cristianos siguieron anunciando el mensaje de Dios", Hch
12:20-24
Cuando la comunidad de fe ora y se anuncia su mensaje
suceden cosas. Dios sigue interviniendo en la historia y no se desentiende de
los poderes políticos, ni sencillamente los deja hacer. Dios se opone a la
tiranía y la injusticia. Dios levanta personas y comunidades para luchar contra
el mal y el poder de Dios está por arriba de cualquier persecución. “El orgullo
de un pueblo es que se haga justicia; la desgracia de los pueblos es que se
cometa pecado”, Pr 14:34.
El historiador judío Josefo dice que Herodes estaba vestido
de ropas de pura plata y era el año 44. Herodes se creyó Dios e intento detener
el avance misionero de la iglesia, pero termino mal y los gusanos se lo
comieron. Su muerte se debió a una intervención divina. Lucas nos indica un
contraste entre aquellos que se creen lo que no son y con aquellos que siguen a
Jesús. La realidad es que nadie y nada podrá detener el avance incontenible de
la buena noticia del reino de Dios: "Los cristianos siguieron anunciando
el mensaje de Dios”.
“Y todos ellos cantaban esta nueva canción: «Sólo tú mereces
tomar el libro y romper sus sellos. Porque fuiste sacrificado, y con tu sangre
rescataste para Dios, a gente de toda raza, idioma, pueblo y nación. Los
hiciste reyes y sacerdotes para nuestro Dios; ellos gobernarán la tierra», Ap
5:9-10.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox






















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