Compartiendo la mesa con Jesús
Compartir la mesa con Jesús y unos con otros es un lugar
donde podemos nutrir nuestra alma y nuestro espíritu. Permite un espacio de
comunión y el centro es Jesús. Es un tiempo donde muchas decisiones son
tomadas.
Jesús nos invita a formar parte de su historia donde
encontramos propósito, significado, pertenencia y participación. Nos llama
a compartir la mesa de comunión. »¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes
mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos”, Ap 3:20.
Hay unión, vínculo, conexión. Es una mesa diaria de relación.
El apóstol Juan nos recuerda que el Señor nos prepara un
desayuno. “Cuando llegaron, encontraron el desayuno preparado para ellos:
pescado a la brasa y pan … -- «¡Ahora acérquense y desayunen!», dijo Jesús
… Entonces Jesús les sirvió el pan y el pescado”. Es el momento donde
Jesús nos vuelve a preguntar ¿me amas más que estos?
“—Sí, Señor—contestó Pedro—, tú sabes que te quiero.
—Entonces, alimenta a mis corderos—le dijo Jesús. Jesús repitió la pregunta:
—Simón, hijo de Juan, ¿me amas? —Sí, Señor—dijo Pedro—, tú sabes que te quiero.
—Entonces, cuida de mis ovejas—dijo Jesús. Le preguntó por tercera
vez: —Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? A Pedro le dolió que Jesús le dijera la
tercera vez: «¿Me quieres?». Le contestó: —Señor, tú sabes todo. Tú sabes que
yo te quiero. Jesús dijo: —Entonces, alimenta a mis ovejas … «Sígueme», Jn 21:1-25.
La mesa de relación, comunión y cooperación solo se
profundiza con una sola palabra: «Sígueme»
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox











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