sábado, 4 de abril de 2026

La Victoria Cósmica: ¿Dónde estaba Jesús el sábado? - Dick Robinson

La Victoria Cósmica: ¿Dónde estaba Jesús el sábado?

Sábado Santo y la victoria cósmica, oculta en el silencio

Dick Robinson

Celebramos el Viernes Santo con solemnidad, el Domingo de Pascua con alegría. Pero el sábado —el día intermedio— suele pasar desapercibido. La mayoría de las iglesias no celebran ningún servicio especial. No hay dramatismo. Solo la extraña y pesada espera.

He llegado a creer que ese silencio es en sí mismo una declaración teológica. Fleming Rutledge, en su magnífica obra sobre la crucifixión, presenta el Sábado Santo como el día de la ocultación de Dios: el día en que Cristo entra en plena solidaridad con cada ser humano que alguna vez ha yacido en la tumba. Ella insiste en que esto no es incidental al evangelio; es parte de su esencia, de su significado. Y ofrece una palabra a la que vuelvo a menudo: «El descenso de Cristo a los infiernos significa que no hay ningún reino en el universo, ni siquiera el dominio de la Muerte y el diablo, donde alguien pueda ir y quedar separado del poder salvador de Dios».

Léanlo despacio. No hay ningún lugar al que ir donde Cristo no haya ido ya. Esto no es una nota al pie. Son buenas noticias. Algo estaba sucediendo en ese silencio. Algo sísmico.

Lo que dice el Credo

La mayoría de los cristianos recitan el Credo de los Apóstoles sin detenerse en una de sus frases más extrañas: «Descendió a los muertos».

Las traducciones antiguas dicen «descendió al infierno», lo que, lamentablemente, evoca imágenes de fuego y castigo. Pero la palabra original es Hades, el reino de los muertos, lo que las escrituras hebreas llaman Seol. Rutledge es cuidadoso aquí: el infierno no es tanto un lugar de llamas como «un dominio donde el mal se ha convertido en la realidad reinante: un imperio de muerte». Hades no es un dominio, sino un reino. Cristo no descendió a un lugar; entró en territorio enemigo.

Michael Bird, en «Lo que los cristianos deben creer», nos ayuda a comprender cómo se imaginaban los judíos del Segundo Templo al pensar en el Seol. Tenía dos regiones distintas. En una se encontraban los muertos impíos, a la espera del juicio final. El otro lugar —a veces llamado «Paraíso» o «el seno de Abraham»— albergaba a aquellos que habían muerto en fiel pacto con Yahvé: Abraham, Moisés, David, los profetas, todos los santos de Israel.

Eran personas que habían confiado en las promesas de Dios sin ver su cumplimiento. Habían vivido y muerto esperando algo que solo vislumbraban a lo lejos.

Después del Viernes Santo y antes del Domingo de Pascua, el sábado, Jesús fue a verlos.

Fue a proclamar lo que la cruz había logrado: a anunciar en el reino de los muertos que la espera había terminado. Cuando Jesús le dijo al ladrón moribundo el Viernes Santo: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lucas 23:43), no lo decía a la ligera. El Paraíso estaba a punto de recibir a su Rey. Los santos del Antiguo Testamento, aquellos que habían muerto en la fe, ahora eran liberados y llevados plenamente a su presencia.

El día de la ocultación fue, para ellos, el día de su llegada.

El Sábado Santo lo cambió todo.

El arco de la historia: ya se está desarrollando

Una vez que se comprende esto, todo el arco de la redención cobra sentido.

Deuteronomio 32: Las naciones son divididas y entregadas a los hijos de Dios.

Sábado Santo: Cristo desciende, libera a los santos del Antiguo Testamento y proclama la victoria sobre los Vigilantes encarcelados. Su dominio es derrotado de raíz.

Domingo de Pascua: ¡Resurrección! La muerte misma, el último gran poder, es vencida.

Hechos 2: El Espíritu Santo se derrama en Pentecostés, la Torre de Babel se derriba. Cada nación escucha en su propio idioma. Los pueblos que antes estaban bajo el dominio de los rebeldes divinos ahora se reúnen de nuevo con YHWH mediante las buenas nuevas de su Hijo.

Apocalipsis 7:9-17: Una gran multitud de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie ante el trono y el Cordero, junto con los ángeles, los ancianos y los cuatro seres vivientes. Todo el cielo se reunió alrededor del vencedor.

Quiero dejar claro lo siguiente: este arco no es solo futuro. Ya está sucediendo. N.T. Wright, en Sorprendidos por la esperanza, argumenta que la Pascua no se trata de almas que escapan de la tierra al cielo, sino de la nueva creación de Dios que irrumpe en el presente. La resurrección inaugura un mundo nuevo; no solo promete uno en algún momento del futuro. Greg Beale interpreta el Apocalipsis de manera similar: no como un guion para una dispensación futura, sino como una visión de lo que el evangelio está haciendo ahora, en la era actual, a través del Espíritu y la iglesia. La multitud de Apocalipsis 7 se está reuniendo aquí y ahora, nación por nación, cultura por cultura, pueblo por pueblo, persona por persona.

Esta es la realidad del ya presente/aún no presente que se encuentra en el corazón del evangelio. Las naciones se están reuniendo en la era actual. El arco que va desde el Sábado Santo hasta Hechos 2 y Apocalipsis 7 no es solo futuro; se está desarrollando. Lo que significa que la labor misionera no es preparación para algo que aún no ha comenzado, sino participación en algo que ya está en marcha.

Cómo se ve esto en la práctica en Perú

Quiero compartir algo personal, porque esta teología no es abstracta para mí, para RiverWind ni para nuestros equipos en la Amazonía.

Trabajamos con iglesias indígenas en aldeas remotas de la selva. Parte de ese trabajo implica desenvolverse en un mundo donde los brujos —curanderos— ejercen una influencia espiritual real, donde los poderes indígenas no son descartados como superstición por quienes conviven con ellos. Han visto demasiado como para ignorarlos.

Rutledge insiste en que miremos el mal radical sin pestañear. El evangelio solo tiene sentido en el contexto de la oscuridad genuina, no en una versión idealizada. Tiene razón. No puedo servir bien a estas comunidades minimizando los poderes, fingiendo que la oscuridad no es real. Eso sería teológicamente incorrecto.

Señales entre los escombros

"La responsabilidad específica que se le ha encomendado a la Iglesia, y a nadie más, es la de dar testimonio de la victoria de Jesús. Por supuesto, también tenemos muchísimas responsabilidades: justicia, paz e integridad de la creación. Son valores que podemos y debemos compartir con personas de todas las creencias e ideologías, sean quienes sean. Forman parte de nuestra responsabilidad común como seres humanos, y en la medida en que los descuidamos, sin duda contradecimos el evangelio que predicamos. Pero la responsabilidad que se le ha confiado exclusivamente a la Iglesia, y que ninguna otra entidad asumirá, es la de contar la historia."

Lesslie Newbigin, Señales entre los escombros

Dios nos llama a no renunciar a lo que hemos creído y sostenido

Buscando la luz                                                                                                                                    

“Ya era viernes por la tarde, y los judíos se estaban preparando para las celebraciones especiales del día sábado. Un hombre llamado José, del pueblo de Arimatea, no tuvo miedo de pedirle a Pilato el cuerpo de Jesús. José era un miembro muy importante de la Junta Suprema. Además, él oraba para que el reinado de Dios empezara pronto. Pilato se sorprendió mucho al oír que Jesús ya había muerto. Por eso, llamó al oficial romano para ver si era cierto, y para averiguar cuándo había sucedido. Cuando el oficial regresó con el informe, Pilato dio permiso para que le entregaran a José el cuerpo de Jesús. José compró entonces una sábana de tela muy fina y cara. Bajó a Jesús de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en una tumba. Hacía poco tiempo que José la había mandado construir en una gran roca. Luego tapó la entrada de la tumba con una piedra muy grande”, Mc 15:42-47

Cuando hay mucha familiaridad con la oscuridad debemos seguir confiando que puede aparecer la luz que necesitamos. Dios nos llama a no renunciar a lo que hemos creído y sostenido.

“José era seguidor de Jesús, pero no se lo había dicho a nadie porque tenía miedo de los líderes judíos”, Jn19:38. La esperanza puede resurgir cuando seguimos siendo audaces y valientes. “Jose fue un hombre bueno y honesto, y deseaba que Dios comenzara ya a reinar en el mundo. José era miembro de la Junta Suprema, pero cuando la Junta decidió que Jesús debía morir, él no estuvo de acuerdo”, Lc 23:50-51.

Dios nos llama a salir de la oscuridad y caminar hacia la luz. “Jose oraba para que el reinado de Dios empezara pronto”. Es una luz que no podemos ocultar. »Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa”, Mt 5:14-15. "Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Sólo la gente valiente y decidida logra formar parte de él”, Mt 11:12

Carlos Scott



viernes, 3 de abril de 2026

¿Quién ha creído nuestro mensaje?

Un escrito realizado con lágrimas                                                        

“… le colocaron en la cabeza una corona hecha con ramas de espinos. Entonces comenzaron a burlarse de él, … Lo golpeaban en la cabeza con una vara y lo escupían, y arrodillándose delante de él le hacían reverencias. Cuando se cansaron de burlarse de él, le quitaron el manto rojo y le pusieron su propia ropa. Después se lo llevaron para clavarlo en la cruz.”, Mc 15:16-20

Este relato nos genera un fuerte pesar, lágrimas y dolor profundo. Esto es lo que nos describe Marcos cuando escribió sobre la crucifixión de Jesús. Lucas expresa: “Entonces Pilato sentenció a Jesús a muerte como la gente reclamaba… Y les entregó a Jesús para que hicieran con él como quisieran.”, Lc 23:24-25. El Señor y Rey del universo es maltratado por la humanidad. El justo sufriendo por los injustos, “tenía el rostro tan desfigurado que apenas parecía un ser humano, y por su aspecto, no se veía como un hombre.”, Is 52:14.

“¿Quién ha creído nuestro mensaje? ¿A quién ha revelado el Señor su brazo poderoso? Mi siervo creció en la presencia del Señor como un tierno brote verde, como raíz en tierra seca ... Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó. Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron ... él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados. Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros…, Fue oprimido y tratado con crueldad; … no dijo ni una sola palabra…, Sin embargo, cuando su vida sea entregada en ofrenda por el pecado, tendrá muchos descendientes…, Yo le rendiré los honores de un soldado victorioso, porque se expuso a la muerte. Fue contado entre los rebeldes. Cargó con los pecados de muchos e intercedió por los transgresores”, Is 53:1-9.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox



La oportunidad de ser uno mismo

Intereses mezquinos

“Herodes y Pilato, que antes eran enemigos, se hicieron amigos ese día”, Lc 23:12
La crítica situación legal en que se encontraba una persona inocente fue la ocasión que utilizaron dos políticos ambiciosos para salvaguardar sus intereses mezquinos.
Son personas capaces de hacer las alianzas más contradictorias con tal de alcanzar determinados objetivos. Todo está en relación con un preciso cálculo de interés, comodidad y utilidad. El poder les seduce y es la perspectiva en la que se colocan para examinar todo y a todos.
Son gente que se pierden en sí mismas sin encontrar el verdadero valor que tienen las relaciones basadas en la dignidad, la verdad, la justicia y el amor. Es ahí donde renuncian a su libertad de ser y decir lo que corresponde.
Es clave darnos cuenta de que hay una oportunidad en la vida y si se presenta una sola vez, es la oportunidad de ser uno mismo. Tengamos las manos libres para dar la vida por todos aquellos que necesitan la justicia, la verdad y mantener su dignidad. "Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Esa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas”, Mt 7:12
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

jueves, 2 de abril de 2026

"No estarás acusándome a mí, ¿verdad?”

Una cena complicada

“Al anochecer, Jesús y los doce discípulos fueron al salón. Mientras cenaban, Jesús dijo: —El que va a entregarme a mis enemigos, está aquí cenando conmigo. Los discípulos se pusieron muy tristes, y cada uno le dijo: —No estarás acusándome a mí, ¿verdad? Jesús respondió: —Es uno de ustedes, y ahora mismo está mojando su pan en el mismo plato que yo”, Mc 14:17-21
Cuando Jesús nos confronta y examina nuestro caminar nos podemos encontrar con una palabra que nos perturba, “—El que va a entregarme a mis enemigos, está aquí cenando conmigo”. Nuestra reacción podría ser como la de ellos "—No estarás acusándome a mí, ¿verdad?”.
Cuando los discípulos se pusieron muy tristes quizás se estaban mirando a sí mismos ante sus opciones oscuras y con sus pecados no confesados. Es el momento donde todo sale a la luz y en esta cena no falta nada, orgullo, impureza, incredulidad, desconfianza, lucha por el poder, traición.
Recordamos las palabras de Jesús cuando le dice a sus discípulos "amigos, ...”, Jn 15:15. En medio de cualquier circunstancia Jesús se atreve a llamarme “amigo”. Espera de nosotros algo diferente y un nuevo comienzo. Cuando esto no ocurre se le abre la puerta al adversario.
“Cuando Judas comió el pan, Satanás entró en él”, Jn 13:27. El demonio tiene vía libre cuando el amor se convierte en desertor. “Así que Judas se fue enseguida y se internó en la noche.”, Jn 13:30. Cada uno se quedó en su sitio y no se movieron para ir a buscar a Judas. ¿No se habrán dado cuenta? ¿Estaría cada uno pensando en sus propias traiciones? ¿No les interesó la salida de Judas? Parece que esta comida llena de amor se convirtió en una cena de indiferencia de la iglesia naciente.
Él sigue esperando que alguno de los “suyos” se levante y salga fuera a buscar al que se puede perder. “Amados hermanos, si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación. Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros”, Ga 6:1-3
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 1 de abril de 2026

Jesús muestra el modelo de mansedumbre, humildad, servicio y amabilidad fraternal

Lo que más cuesta

“Pues Jesús sabía quién lo iba a traicionar. A eso se refería cuando dijo: «No todos están limpios» Después de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó: —¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje. Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas.”, Jn 13:11-17

Jesús sabía quién era Judas y le lavo los pies, Jn. 2:25, 6:64,70. Judas había oído el mensaje de Jesús, pero eso no lo transformó. Es muy interesante cuando Pablo les habla a los Corintios sobre la locura de la cruz, 1 Co. 1:23, 25. Exponerse y quedar vulnerable ante el enemigo es realmente una locura. Sin embargo, Jesús lavó los pies de Judas. Responder cabalmente al ejemplo de Jesús en lavar los pies de todos implica abandonar el derecho de elegir a quien quiero servir.

“¿Entienden lo que he hecho con ustedes?” “Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien porque lo soy”. Maestro cuya doctrina tenemos que aprender y Señor cuya voluntad debemos obedecer. Deja claro que su humildad no ignora quien y que es El. Jesús es el Rey, un ser Divino y nos muestra la característica de la humildad que debe tener toda autoridad. No solemos tener esto en nuestras mentes y rendirnos en adoración. Los modelos aprendidos muchas veces son otros y distorsionan nuestra comprensión - comportamiento.

Jesús muestra el modelo de mansedumbre, humildad, servicio y amabilidad fraternal. Es el modelo que recomienda para sus seguidores. Nos exige que prestemos atención a su comportamiento y nos esforcemos en imitarlo. “Les he puesto ejemplo para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes… ¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica. Dios los bendecirá por hacerlas.”, Jn 13: 12-17

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 

Conocer nuestra identidad es la base para una vida y servicio sano

 Identidad

“Era la hora de cenar, y el diablo ya había incitado a Judas, hijo de Simón Iscariote, para que traicionara a Jesús. Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre todas las cosas y que había venido de Dios y regresaría a Dios. Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.”, Jn 13:2-5
Jesús era alguien que conocía su identidad y realizó algo impresionante. Como acto de aseo personal la gente se lavaba los pies. Por lo general era una tarea que hacían los esclavos o quizás las mujeres y niños. En esa cena no apareció ningún esclavo, el que apareció fue Jesús y lavó los pies de todos.
Lo más probable es que este lavamiento de pies fue provocado por alguna mala conducta de los discípulos. Quizás estaban discutiendo en qué orden se debían sentar a la mesa o quien en esa ocasión debía ser el siervo y lavar los pies de todos. Lucas en su evangelio nos relata que tuvieron un altercado sobre quién sería el más importante. Los discípulos estaban dispuestos a pelearse por un trono, pero no por una toalla. No era probable que alguno tome la toalla para lavar los pies de su compañero. Ellos preferían sentarse a comer sucios antes que estar limpios.
Jesus se humilló. Usó todo su poder para servir. Jesús sabía bien quien era y no necesitaba el poder para completar su identidad. No mal usó el poder y no lo manejó para sentirse importante o llenar un vacío en su vida. Podemos mal usar y abusar del poder cuando no sabemos realmente quienes somos, cual es nuestra identidad y a quien tenemos que ser semejante.
“Jesús les dijo: «En este mundo, los reyes y los grandes hombres tratan a su pueblo con prepotencia; sin embargo, son llamados “amigos del pueblo”. Pero entre ustedes será diferente. El más importante de ustedes deberá tomar el puesto más bajo, y el líder debe ser como un sirviente. ¿Quién es más importante: el que se sienta a la mesa o el que la sirve? El que se sienta a la mesa, por supuesto. ¡Pero en este caso no!, pues yo estoy entre ustedes como uno que sirve.”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

martes, 31 de marzo de 2026

Jesús era una persona que amaba

Hasta el fin

“Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amo hasta el fin” Jn 13:1

Este capítulo nos habla que se acercaba la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de abandonar este mundo para volver al Padre. Entonces se recluye para estar con sus discípulos. ¿Qué sentía en esa hora hacia los discípulos? El texto dice: los amó hasta el fin.

 Jesús era una persona que amaba. En su corazón encontró un lugar para su gente. Su mayor preocupación era seguir preparándolos para sus deberes y pruebas futuras. No fue egoísta. No se quedó pensando en sus penas o la perspectiva del gozo posterior. Se resalta la constancia de Jesús. Jesús nos muestra un amor hasta el fin, aunque no todos lo amaron así.  

 El Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio. Tenía el dominio completo, autoridad y poder. ¿Que hizo Jesús con este poder? Jesús realizo un acto sencillo y profundo: “así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura”, Jn. 13: 4-5. 

Jesús hace una exposición dramatizada de la grandeza de su amor: ofreció su servicio a gente que no lo merecía, que lo abandonarían y también ofreció su servicio a una persona que se oponía. Demostró que el amor divino llega hasta las últimas consecuencias. Jesús era una persona que amaba. Los amó hasta el fin.

 Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios.  Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.”, Ro 8:38-39

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox




 


Practicar la justicia, amar la misericordia y humillarte ante tu Dios

Mirar, observar y meditar

“Cuando Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y se puso a ver cómo estaba todo. Pero como ya era tarde, se fue con sus discípulos al pueblo de Betania, … Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el templo y empezó a sacar de allí a los que estaban vendiendo y comprando. Derribó las mesas de los que cambiaban dinero de otros países por dinero del templo, y también derribó los cajones de los que vendían palomas. Y Jesús no dejaba que nadie anduviera por el templo llevando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente y le dijo: «Dios dice en la Biblia: “Mi casa será llamada ‘Casa de oración para todos los pueblos’.” Pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones», Mc 11:11-25

Cuando Jesús fue al templo se dedicó a mirar e indagar sobre el ánimo de los que estaban dentro. Aquella tarde lo único que hizo Jesús fue observar. Esos silencios y miradas suyas pueden causar preocupación y cierta turbación. El silencio de Dios es más inquietante que cualquier palabra suya. Ese silencio pudo ser una señal de que todo eso era extraño. El no tiene nada que ver con lo que están tramando ahí dentro.

El problema del templo y su dirigencia era que aparentaba vida, pero escondían un tremendo vacío. Una vez más en todo tiempo es necesario la voz de los profetas para declarar que Dios no está de acuerdo con tal desorden. Dios nos concede una prórroga y espera lo mejor de cada uno de nosotros: “La casa puede estar en orden”. 

“Pero ya Dios les ha dicho qué es lo mejor que pueden hacer y lo que espera de ustedes. Es muy sencillo: Dios quiere que ustedes sean justos los unos con los otros, que sean bondadosos con los más débiles, y que lo adoren como su único Dios.”, Miqueas 6:8

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

lunes, 30 de marzo de 2026

¿Cuál es nuestra hora?

“Queremos ver a Jesús”

“Algunos griegos que habían ido a Jerusalén para celebrar la Pascua le hicieron una visita a Felipe, que era de Betsaida de Galilea. Le dijeron: «Señor, queremos conocer a Jesús». Felipe se lo comentó a Andrés, y juntos fueron a preguntarle a Jesús.  Jesús respondió: «Ya ha llegado el momento para que el Hijo del Hombre entre en su gloria. Les digo la verdad, el grano de trigo, a menos que sea sembrado en la tierra y muera, queda solo. Sin embargo, su muerte producirá muchos granos nuevos, una abundante cosecha de nuevas vidas”, Jn 12:20-24 
En este relato encontramos algunos griegos o temerosos de Dios que desean ver a Jesús. Estos griegos le hacen una visita a Felipe que era de una ciudad medio pagana llamada Betsaida de Galilea. “Felipe se lo comentó a Andrés, y juntos fueron a preguntarle a Jesús. Jesús respondió: «Ya ha llegado el momento para que el Hijo del Hombre entre en su gloria.” 
La respuesta de Jesús los podría llevar a pensar que es el tiempo del maestro, del éxito, de la popularidad, de la gloria y el triunfo. Jesús seguidamente responde de una manera muy diferente a las posibles expectativas de Felipe, de Andrés y de esos griegos. No es la hora de la notoriedad, sino es la hora que el grano de trigo debe ser sembrado y morir bajo tierra. Es la hora de una dolorosa siembra, no de la recolección triunfal.
La fertilidad y reproducción pasa a través de la muerte. La hora y el tiempo de Jesús es la pasión, del paso de este mundo al Padre. En este tiempo nos podemos preguntar ¿Cuál es nuestra hora? “La gente quiere ver a Jesús” No se trata de nosotros, de nuestros sistemas y jerarquías. “La gente solamente necesita ver a Jesús”.
La paradoja es morir para vivir. Dejar atrás lo que no sirve y nacer a una nueva manera de ser para los demás.  “Les digo la verdad, el grano de trigo, a menos que sea sembrado en la tierra y muera, queda solo”. Que Dios nos ayude a no quedarnos “solos” y por lo tanto a morir a una vieja manera de ser. Repensemos los modelos y formas que tenemos de ser comunidad
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 29 de marzo de 2026

“No temas”, ... mira que aquí viene tu rey", Jn. 12:15

¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

“Luego pusieron sus mantos sobre el burro, lo llevaron a donde estaba Jesús, y Jesús se montó sobre él. Mucha gente empezó a extender sus mantos sobre el camino por donde iba a pasar Jesús. Algunos cortaban ramas de los árboles del campo, y también las ponían en el suelo como alfombra. Y toda la gente, tanto la que iba delante de Jesús como la que iba detrás, gritaba: «¡Sálvanos ¡Bendito tú, que vienes en el nombre de Dios!», Mc 11:2-11

Si de triunfo se trata, aquí estamos ante el triunfo de la humildad, de la modestia, de la mansedumbre, no del poder. Las únicas conquistas que es capaz este rey son las conseguidas con la fuerza del amor. Es un encuentro con la libertad y la fe. Es un triunfo de la discreción.

Es un príncipe, pero no un príncipe guerrero que viene a conquistar por la fuerza: es un príncipe de paz. Entusiasmada, la multitud grita y aclama, pero se tiene la impresión de que todo va dirigido a otro Mesías, no al que cabalga sobre un burro. Son expresiones correctas desde la ortodoxia, pero están viciadas, inaceptables. El problema está en las intenciones y Jesús se pudo haber sentido muy solo en medio de esa multitud.

La gente pensaba en algo totalmente distinto del sufrimiento y de la muerte. A este Jesús no le pertenecía ni siquiera el animal que montaba, no poseía poder terreno y su conducta mostraba que los pensamientos de Dios son distintos a los pensamientos y caminos de la gente.

Jesús sale a nuestro encuentro y comparte la alegría, la tristeza y el dolor de cada uno de nosotros. Nos trae esperanza y su misericordia es para siempre. No hay nada, ni nadie que lo pueda detener y nos dice: “No temas”, ... mira que aquí viene tu rey", Jn. 12:15. 

Hoy nuevamente podemos celebrar como lo hacemos en este domingo de Ramos diciendo: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!, Jn. 12:13.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

sábado, 28 de marzo de 2026

Mi existencia es un asunto de todos

El Señor lo necesita y pronto lo devolverá   

“Jesús y sus discípulos llegaron al Monte de los Olivos, cerca de los pueblos de Betfagé y Betania, y de la ciudad de Jerusalén. Allí, Jesús dijo a dos de sus discípulos: «Vayan a ese pueblo que se ve desde aquí. Tan pronto como entren, van a encontrar un burro atado, que nunca ha sido montado. Desátenlo y tráiganlo. Si alguien les pregunta por qué lo están desatando, respondan: “El Señor lo necesita y pronto lo devolverá.”, Mc 11:1-3

El sentido de la propia existencia y felicidad se encuentra cuando ponemos nuestras cualidades y recursos para servir a los demás. Dios llama al ser humano a ser libre de ambiciones desmedidas y egoístas. Nos llama a ser necesario para alguien. Pero ¿Quién me necesita? 

Los objetos no tienen necesidad de mí. Existen valores, virtudes y fines que tienen necesidad de mí. Tanto la generosidad, lealtad, humildad, bondad y justicia tienen necesidad de alguien que encarne, practique y viva esta realidad para beneficio de los demás.

Para existir tenemos necesidad de vivir determinados valores para ciertos objetivos y podemos aceptar o rechazar estar a disposición de estos. Nos enfrentamos a una elección y decisión, donde la neutralidad no es posible frente a la vida. 

Mi existencia es un asunto de todos, donde mi compromiso o rechazo tienen carácter público. No hemos sido creados para mantenernos indiferentes, somos llamados e interpelados en vivir de un modo que sea compatible con la grandeza y el misterio de la vida. “El Señor lo necesita". 

Carlos Scott 

Foto Gilbert Lennox


viernes, 27 de marzo de 2026

El pueblo de Dios es un pueblo que nació para caminar, está en marcha, viaja y comparte una mesa abierta

El camino a una mesa abierta

“Mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos, diciéndoles: —Tomen; esto es mi cuerpo. Después tomó una copa, dio gracias y se la dio a ellos, y todos bebieron de ella. —Esto es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos —les dijo—. Les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta aquel día en que beba el vino nuevo en el reino de Dios”, Mc 14:22-25

Cuando hacemos memoria del Señor compartimos la alegría de estar juntos. La mesa del pan y del vino es un lugar de celebración donde juntos buscamos a Dios y nos dejamos alcanzar por él.

Es una mesa que nos llama a la unidad y fraternidad en la relación unos con otros. La santa cena es una cita, memoria y anuncio, un encuentro con los suyos y a su vez constituye un adiós. "Así que, cada vez que ustedes comen de ese pan, o beben de esa copa, anuncian la muerte del Señor Jesús hasta el día en que él vuelva”, 1 Co 11:26.

El pueblo de Dios es un pueblo que nació para caminar, está en marcha, viaja y comparte una mesa abierta hasta el día en que él Señor vuelva.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 

jueves, 26 de marzo de 2026

En Jesucristo vemos la expresión máxima de su amor

Lo da todo porque nos ama hasta el fin

"La luz de Dios llegó al mundo, pero la gente amó más la oscuridad que la luz, porque sus acciones eran malvadas. Todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto", Jn 3:19-20
Cuando no prestamos atención a lo que Dios nos indica, su voz de amor se hace más evidente. Ante los rechazos, la infidelidad y la negación, Dios no se retira. Dios nos sigue amando. Nuestro Dios arriesga todo y se hace presente por medio de Jesucristo.
Lo da todo porque nos ama hasta el fin. Dios no dice "basta". En Jesucristo vemos la expresión máxima de su amor y no se guarda nada. Amar y entregar resumen la acción de Dios. Nadie se atrevió a tanto. La alternativa que se nos presenta es muy sencilla: colocarnos a favor o en contra de un estilo de vida conforme al amor revelado por Jesús.
La luz descubre todo, pero nos da una nueva oportunidad: Volver a empezar. La respuesta que se espera a la iniciativa divina es la fe en Cristo. "Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida», Jn 8:12
Carlos Scott 
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 25 de marzo de 2026

El amor de Dios es el centro de toda la revelación

Dios nos llama a una "vida entera y eterna" 

"Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no me envió a este mundo para condenar a la gente, sino para salvarla", Jn 3:16-18.

El amor de Dios es el centro de toda la revelación. Es un amor desbordante, de gracia, fiel y universal. Dios es amor y no es un Dios de miedo. El corazón de Dios es su amor por toda la humanidad. Este amor es ofrecido a toda la gente para dar salvación, pero solamente en el creyente el plan de Dios tiene la posibilidad de realizarse.

El mundo y su gente tienen la necesidad de la salvación, porque se encuentran en una situación de riesgo. El amor de Dios a la humanidad se presenta de una manera concreta en la vida de Jesucristo. La salvación se juega en relación con la aceptación o al rechazo del amor divino manifestado en Cristo. La cruz presenta un amor derrotado y, sin embargo, victorioso por la resurrección. Jesús fue humillado, pero lleno de gloria, traicionado pero fiel. El justo dando su vida por los injustos.

Dios nos presenta una historia de amor, nos hace responsables y esta puede ser nuestra acusación cuando la rechazamos. No es tanto Dios el que juzga, sino lo son nuestras opciones. El encuentro con el Señor determina una crisis, puede ser aceptada o rechazada. Todo se decide en la esfera del ser humano, es libre para aceptar o rechazar. Dios ratifica y respeta esa elección.

"Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios", Jn 1:12

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


martes, 24 de marzo de 2026

Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes

Una luz que me pone en pie

"Los que hacen lo correcto se acercan a la luz, para que otros puedan ver que están haciendo lo que Dios quiere", Jn 3:21
Hay gente que se cree poderosa e importante pero muy fastidiosa cuando se la confronta con los cambios necesarios que deben hacer a nivel personal y estructural. La palabra de Dios puede ser una luz fastidiosa e intolerable cuando nos señala.
Se suele culpar a los demás por todo lo que nos desagrada y justificarnos cuando el Espíritu de Dios nos confronta y nos dice: "Tú eres esa persona". La luz que el Señor me ofrece, por muy incómoda que sea, es una luz que me pone en pie. Dispuesto a caminar, con él, por otro camino. Dios nos desea profundamente.
Siempre existe un camino de Dios hacia el ser humano. Se trata de creer en Jesucristo, es decir, en el amor revelado. Todo se juega en el terreno de la fe y el amor
“Mostraré cuán santo es mi gran nombre, ... Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo ... Sin embargo, recuerden, dice el Señor Soberano, que no lo hago porque lo merezcan ..., y todos sabrán que yo soy el Señor”, Ez 36:21-38.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

lunes, 23 de marzo de 2026

Enviados

Una renovada visión del Señor

"¡Yo vi al Señor el año que murió el rey Uzías!", Isaías 6:1-8
Isaías fue un profeta del Antiguo Testamento que fue enviado a un duro trabajo: predicar y profetizar a la rebelde nación de Judá. En los capítulos iniciales de Isaías hay una denuncia directa del estado del pueblo y la sociedad de su época. El profeta está inmerso en esta realidad y no aparte de la misma. Son estos momentos donde necesitamos una renovada visión del Señor
Isaías tuvo una visión de la santidad de Dios. La descripción de la imagen de Dios en medio de su gloria es impresionante. Había poderosos serafines y "En gran coro antifonal cantaban: ―Santo, Santo, Santo es el Señor Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria.", Is 6:1-3
¿Puede la santidad alejarnos de otras personas, abandonar el amor, la misericordia y descalificar a otros? ¿Cómo afecta nuestras vidas cuando nos encontramos ante la santidad de Dios? La visión lo lleva a experimentar una profunda angustia por su condición humana. La palpable santidad de Dios lo lleva a mirar su propia vida – no a su vecino, no a su iglesia - sino al mismo Isaías. Su angustia radica en que ve su propio pecado que lo lleva a buscar confesión y purificación. Antes que Isaías fuese enviado por Dios, necesitaba un encuentro con la santidad de Dios
“Santo” significa “consagrado o apartado”, pero esto no significa que debía vivir dándole la espalda a su gente. ¿Solemos colocarnos a favor de otras personas cuando enfrentan injusticias o terminamos colocándonos aparte? Mel Lawrenz comenta: “Isaías es humano y se encuentra en el mismo nivel que otros seres humanos. El profeta se coloca al lado de sus compatriotas y nunca en una posición de superioridad. Asume el problema del pueblo como algo propio, no se excusa y no se lava las manos”
¿Solemos examinarnos a nosotros mismos antes de mirar a otros? Isaías entiende el estado de su alma a la luz de la santidad de Dios, experimenta el perdón de Dios y reconoce que no debe vivir ajeno a lo que le pasa al otro. Isaías está listo para ser enviado
¿Nos consideramos responsables de los problemas que vive la sociedad, la iglesia y asumimos nuestra culpa?
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 22 de marzo de 2026

Su perfecto amor nos ayuda a echar fuera el temor

El amor de Dios es perfecto, cierto y completo

"Puedo terminar este libro diciendo que ya todo está dicho. Todo lo que debemos hacer es alabar a Dios y obedecerlo. Un día Dios nos llamará a cuentas por todo lo que hayamos hecho, tanto lo bueno como lo malo, aunque creamos que nadie nos vio hacerlo.", Ec 12:13-14

En todo el mundo nos estamos despertando con una nueva realidad. Hay incertidumbre y ansiedad. La soberbia ha perdido vigencia, nos damos cuenta de nuestra debilidad y el poco control que realmente tenemos. La fragilidad de la vida nos ayuda a levantar nuestra mirada. Lo importante son las decisiones que tomamos en cuanto a cómo vivir ahora, lo que importa y lo que no.

Buscamos un tiempo de serenidad y tranquilidad. El amor de Dios es perfecto, cierto y completo y su perfecto amor nos ayuda a echar fuera el temor. En las manos de Dios podemos descansar porque en su amor podemos vivir y confiar.

"Enséñame a vivir de tal manera que el mañana no tenga que reprocharme el ayer"

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

sábado, 21 de marzo de 2026

Un discípulo de Jesús es libre, busca espacios más abiertos y no soporta una tienda angosta

Seguir como Discípulo

"Jesús se volvió y al ver que lo seguían, les preguntó: —¿Qué buscan?” …  "-Vengan y vean—les dijo”, y “se quedaron con El”, … Jn 1:38-39

Un discípulo es alguien que acepta las condiciones de Jesús, profundiza su compromiso, crece en la calidad de la relación con él y su prójimo

Un discípulo es alguien que permanece en las enseñanzas de Jesús, se une a su misión y experimenta poder

Un discípulo es alguien que camina por donde va Jesús, sigue su recorrido, confía y alcanza territorios inexplorados

Un discípulo es una persona que vive la sorpresa en las manos de Dios, un itinerario imprevisible, una aventura, cosas inesperadas, novedades y riesgos que construyen a un creyente en Jesús

Un discípulo de Jesucristo es una persona que se dirige hacia nuevos horizontes y maravillas, cosas por ver y pasos por dar.

Un discípulo de Jesús es una persona que trabaja a favor de la justicia, la misericordia y la paz

Un discípulo de Jesús es libre, busca espacios más abiertos y no soporta una tienda angosta

Un discípulo de Jesús es una persona que sigue para poder ver, cree y sigue creyendo

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox