viernes, 20 de marzo de 2026

“Cada día se agregaban al grupo más hombres y mujeres que creían en Jesús”

Salir fuera de la caja

“Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra. Extiende tu mano con poder sanador; que se hagan señales milagrosas y maravillas por medio del nombre de tu santo siervo Jesús», Hch 4:29-30

Los estudios que se han realizado sobre el crecimiento de la iglesia han verificado que solo cuando el número de discípulos se multiplica y se plantan nuevas iglesias, crece la proporción de creyentes dentro de la población total en una sociedad determinada. 

Una investigación sociológica parece sugerir que una vez que una comunidad de fe ha crecido hasta tener muchos miembros, la tasa de crecimiento bajará a menos que se formen nuevas comunidades de discípulos.

La clave está en equipar y soltar a la gente confiándola a la obra del Espíritu Santo. Ver una sociedad y a las naciones transformadas con el evangelio implica la formación de discípulos que forman nuevas comunidades y no dependen de edificios o estructuras institucionales. Si el crecimiento está limitado por las estructuras, propiedades o edificios estamos en un grave problema. 

La iglesia del nuevo testamento no estuvo limitada por estos factores. La iglesia no es un edificio. Estar más cerca del templo no significa estar más cerca de Dios. La iglesia es la gente. Donde hay dos o tres el Señor ya está presente y hay un mayor involucramiento por parte de todos. El mayor obstáculo para que la iglesia crezca es la falta de visión y determinación en continuar con un movimiento de discípulos donde se forman nuevas comunidades de fe.

“Cada día se agregaban al grupo más hombres y mujeres que creían en Jesús”, Hch 5:14

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

jueves, 19 de marzo de 2026

La misión está bajo el signo del coraje, la verdad, de la firmeza y un testimonio que a veces incomoda y provoca

Seguir y perseverar

“El sumo sacerdote y sus funcionarios, que eran saduceos, se llenaron de envidia. Arrestaron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública; pero un ángel del Señor llegó de noche, abrió las puertas de la cárcel y los sacó. Luego les dijo: «¡Vayan al templo y denle a la gente este mensaje de vida!», Hch 5:17-20

Las autoridades una vez más envían a la cárcel a los apóstoles y el motivo principal son los celos y la envidia. Seguidamente un ángel o mensajero los libera. Estos mensajeros o ángeles no dan señales de ser distintos de cualquier ser humano. La escritura nos dice: “No se olviden de recibir bien a la gente que llegue a sus casas, pues de ese modo mucha gente, sin darse cuenta, ha recibido ángeles”, He 13:2.

Cuando las autoridades nuevamente se dan cuenta que Pedro y Juan están enseñando al pueblo los vuelven arrestar y los llevan ante el Concilio Supremo deseando matarlos. La persona que interviene es Gamaliel y permite que no sean condenados a la muerte. Pedro y Juan fueron castigados severamente con azotes y no todos salían vivos después de esto.

Las autoridades les dijeron “¡Les ordenamos estrictamente que no enseñaran nunca más en nombre de ese hombre! En lugar de eso, han llenado a toda Jerusalén con la enseñanza acerca de él, ¡y quieren hacernos responsables de su muerte! Pero Pedro y los apóstoles respondieron: —Nosotros tenemos que obedecer a Dios antes que a cualquier autoridad humana.”

Los discípulos fueron muy valientes y obstinados. No retrocedían antes las circunstancias adversas. En este tiempo debemos volver a pensar, orar y tener actitudes concretas que muestren que el seguimiento a la persona de Jesús se basa en la perseverancia. La misión está bajo el signo del coraje, la verdad, de la firmeza y un testimonio que a veces incomoda y provoca.

“En cuanto al resto de ustedes, amados hermanos, nunca se cansen de hacer el bien”, 2 Ts 3:13. "Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás”, He 10:39

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


miércoles, 18 de marzo de 2026

La esperanza nos da tenacidad y perseverancia.

Un Dios activo

“Los apóstoles hacían muchas señales milagrosas y maravillas entre la gente. Y todos los creyentes se reunían con frecuencia en el templo, en el área conocida como el pórtico de Salomón; pero nadie más se atrevía a unirse a ellos, aunque toda la gente los tenía en alta estima. Sin embargo, cada vez más personas—multitudes de hombres y mujeres—creían y se acercaban al Señor. Como resultado del trabajo de los apóstoles, la gente sacaba a los enfermos a las calles en camas y camillas para que la sombra de Pedro cayera sobre algunos de ellos cuando él pasaba. Multitudes llegaban desde las aldeas que rodeaban a Jerusalén y llevaban a sus enfermos y a los que estaban poseídos por espíritus malignos, y todos eran sanados”, Hch 5:12-16
Lucas nos da un resumen sobre los milagros que ocurrían en la comunidad y como cada vez más personas creían en el Señor. Podemos decir que los seguidores de Jesús seguimos creyendo en estos milagros. Dios no se ha limitado en extender su mano para que encontremos salvación, sanidad y liberación de toda opresión.
Es clave entender que Dios llama a las comunidades de fe a seguir experimentando lo sobrenatural. Puede haber personas que buscan desalentar la esperanza de un cambio profundo en el orden presente, pero los creyentes en Jesucristo confiamos en un nuevo orden.
La esperanza nos da tenacidad y perseverancia. Creemos en un Dios activo. Vivimos la fe confiando que Dios interviene en nuestras vidas y en la historia. “Cada día se agregaban al grupo más hombres y mujeres que creían en Jesús”, Hch 5:14
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

martes, 17 de marzo de 2026

La espiritualidad liberadora se encuentra en el seguimiento de Jesús

Su gracia nos hace libres

“Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Podrá entrar y salir con libertad y hallará pastos… Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas”, Jn 10:9-11

El conocer a Cristo y seguirle nos conduce a una espiritualidad de la libertad. Su gracia nos hace libre para movernos en libertad y hallar el sustento necesario. 

Es necesario mirar hacia el interior del corazón para descubrir, en aquella oscuridad, la realidad de nuestros fracasos y la impotencia del esfuerzo humano. El encuentro con la realidad desgarradora es la antesala de la gracia; pues cuando nos encontramos con la verdad de nuestro propio corazón podemos levantar nuestra mirada al cielo para implorar la gracia de Dios y refugiarnos en su amor. Asciende solo quien ha descendido. No hay lugar para la vanagloria. Esta espiritualidad parte de la incapacidad humana y desde ella acude a Dios como único consuelo. La fe es la única condición para esta gracia.

La espiritualidad liberadora se encuentra en el seguimiento de Jesús. La intimidad con Dios nos libera de toda cadena legalista y nos guía en hechos concretos de amor al prójimo. Nos dirige hacia el compromiso solidario. Se nos desafía en afirmar la vida y luchar en contra de las fuerzas de la muerte. Se nos llama a repensar la comunidad de fe como pueblo que anticipa las señales del Reino de Dios. Implica el compromiso con la justicia, la reconciliación y la paz, la dimensión ecológica y la ética social llegando a las necesidades no alcanzadas de los menos alcanzados en cualquier lugar de este mundo.

“Dado que Dios los eligió para que sean su pueblo santo y amado por él, ustedes tienen que vestirse de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia.”, Col 3:12. “Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Tengan compasión unos de otros. Ámense como hermanos y hermanas. Sean de buen corazón y mantengan una actitud humilde.”, 1 P 3:8

Que Dios sea reconocido y adorado, la humanidad bendecida y el mal derrotado por el avance del Reino de Dios.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

lunes, 16 de marzo de 2026

Busquemos a Jesús en este tiempo y su presencia por medio del Espíritu Santo

Lo habitual y el peligro de lo nuevo

“Les digo la verdad, cualquier pecado y blasfemia pueden ser perdonados, pero todo el que blasfeme contra el Espíritu Santo jamás será perdonado. Este es un pecado que acarrea consecuencias eternas». Les dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu maligno», Mc 3:28-30

Todo lo que amenaza a lo habitual, que es diferente y distinto a lo ya visto, a los pensamientos acostumbrados y comunes, a los estatutos, reglamentos y tradiciones, es considerado para muchos como una amenaza a la seguridad, a la regularidad, es impertinente, sospechoso, e incluso "producto demoníaco" y por lo tanto, es declarado ilegítimo, queda descalificado y es extremadamente peligroso.

Una crítica apasionada y sentida puede ser tomada como infidelidad y una referencia a la justicia como pertenecer a la peor categoría o calaña. Hablar con sinceridad puede ser tomada como una exageración. El deseo de ver aclarados temas difíciles, ocultos u oscuros se te puede acusar de crear divisiones, de fomentar polémicas. Lo distinto puede ser identificado con lo malo.

Esto fue lo que le paso muchas veces a Jesús y porque no a sus seguidores. Lamentablemente para algunos buscar al Espíritu es algo peligroso a nuestro sistema y modelo. Los maestros de la ley acusan a Jesús de expulsar demonios en nombre del príncipe de los demonios. Y ellos hacen algo peor: exorcizan al Espíritu Santo.

Busquemos a Jesús en este tiempo y su presencia por medio del Espíritu Santo. El Espíritu nos guía a toda verdad y nos seguirá revelando lo por venir, Jn 14:26,16:13. "Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad", 2 Co 3:17.

"Les aseguro que el que confía en mí hará lo mismo que yo hago. Y, como yo voy a dónde está mi Padre, ustedes harán cosas todavía mayores de las que yo he hecho", Jn 14:12

Carlos Scott 

Foto Gilbert Lennox

domingo, 15 de marzo de 2026

La predicación de Jesús

El más fuerte

“Pero los maestros de la ley religiosa que habían llegado de Jerusalén decían: «Está poseído por Satanás, el príncipe de los demonios. De él recibe el poder para expulsar los demonios». Jesús los llamó para que se acercaran y respondió con una ilustración. «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? —preguntó—. Un reino dividido por una guerra civil acabará destruido. De la misma manera una familia dividida por peleas se desintegrará. Si Satanás está dividido y pelea contra sí mismo, ¿cómo podrá mantenerse en pie? Nunca sobreviviría.  Permítanme darles otra ilustración. ¿Quién tiene suficiente poder para entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes? Solo alguien aún más fuerte, alguien que pudiera atarlo y después saquear su casa”, Mc 3:22-30.
Cuando se quiere descalificar a alguno, basta insinuar que está de parte del enemigo. Esto es lo que hicieron los maestros de la ley religiosa que habían llegado de Jerusalén.
Los religiosos de ese entonces tenían un servicio de información eficaz y la predicación de Jesús se había tornado peligrosa para su ortodoxia. Jesús se movía fuera del sistema y no tenía apoyo institucional. Los hechos excepcionales de Jesús hablaban por su propia cuenta y la gente le seguía, por lo tanto, había que examinarlo y tomar las medidas oportunas.
La sentencia de ellos fue que estaba endemoniado. No podían tolerar a una persona que les hiciera repensar su modelo religioso y su espiritualidad. Jesús ante las acusaciones respondió con ilustraciones: Satanás no es tan ingenuo como para luchar contra sí mismo. Si Satanás se rebela contra Satanás se auto destruye. Sin embargo, el reino de Satanás se cae no por las diferencias internas, sino porque ha llegado el más fuerte. Jesucristo es el más fuerte.
Con su venida el Reino de Dios ha comenzado y se completará al final de los tiempos. En la muerte y resurrección de Jesucristo se encuentra este poder, tiene atado al enemigo y le arrebata lo que nunca le perteneció: la gente.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox


sábado, 14 de marzo de 2026

En este tiempo quizás los locos nos puedan salvar

Estar un poco loco y salir fuera

"Cierta vez, Jesús entró en una casa y las multitudes empezaron a juntarse nuevamente. Pronto ni él ni sus discípulos encontraron un momento para comer. Cuando sus familiares oyeron lo que sucedía, intentaron llevárselo", Mc 3:20-21

Puede haber personas que desean llevarse a Jesús para ellos solos. Intentan privatizarlo o domesticarlo, pero la vida de Cristo se desarrolla fuera. Nace fuera de su pueblo y su casa. Se deja encontrar por los magos, gente llegada de afuera. Hasta para morir saldrá fuera de la ciudad y cuando alguien está seguro de encontrarlo en el sepulcro donde lo han puesto, él está ya fuera, en otra parte.

Es más fácil determinar dónde no lo encontraremos que donde podremos encontrarlo. No lo encontraremos donde pretendemos meterlo nosotros. Jesús sale fuera de nuestros esquemas y modelos de repetición e imitación, de nuestros legalismos y reglamentos, de nuestros códigos y sacrificios, del profesionalismo y clericalismo, para desafiarnos a vivir más la horizontalidad que la jerarquía y encarnar el amor.

Jesús sigue caminando por todos lados, en todas partes y espera encontrarnos asumiendo su vida, estar en su seguimiento hacia nuevos modelos, desafíos, horizontes y posibilidades. Sólo después de haber acertado donde está él, es posible establecer quién se encuentra dentro y quien fuera.

Jesús para algunas personas estaba trastornado y para otro endemoniado. Su comportamiento no encajaba dentro de las reglas aceptadas. Nos encontramos con un Jesús que para algunos ha perdido la cabeza. El pecado contra el Espíritu es negar la pretensión de cambiar el mundo, no incidir en la realidad, no ser signos de esperanza, no ser un poco loco.

Jesús confrontó a los cuidadosos de la oficialidad, a la mentalidad dominante de las tradiciones consolidadas, de las relaciones de poder y fuerza.

En este tiempo quizás los locos nos puedan salvar. El loco por Cristo no está apartado, se mezcla con la gente, frecuenta los lugares públicos y es alguien insólito, imprevisible y no programable.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

viernes, 13 de marzo de 2026

"Todo el que quiera servirme debe seguirme, porque mis siervos tienen que estar donde yo estoy. El Padre honrará a todo el que me sirva.", Jn 12:26

Un itinerario distinto

"Cierta vez, Jesús entró en una casa y las multitudes empezaron a juntarse nuevamente. Pronto ni él ni sus discípulos encontraron un momento para comer. Cuando sus familiares oyeron lo que sucedía, intentaron llevárselo. «Está fuera de sí»", Mc 3:20-21

Seguir a Jesús puede significar "estar fuera de sí". Implica estar dispuestos a dejar de lado nuestros propios puntos de vista, nuestros modelos, equilibrios y pronósticos.

Es un itinerario distinto y un plan que va más allá de nuestras perspectivas e intereses. Es cuando estamos abiertos a la acción de su Espíritu Santo y su palabra. Es estar disponibles para asumir riesgos, vivir la sorpresa, lo imprevisible, la aventura y dejar la rigidez de cualquier esquema. 

No podemos encerrar a Jesús o llevarlo a un lugar aislado para reducir su libertad de movimiento. "Aceptar el Espíritu de Cristo significa, necesariamente, "estar fuera de sí", de los cálculos, de la prudencia, del miedo, de la hipocresía, de las tácticas humanas". 

"Todo el que quiera servirme debe seguirme, porque mis siervos tienen que estar donde yo estoy. El Padre honrará a todo el que me sirva.", Jn 12:26  

Carlos Scott 

Foto Gilbert Lennox

jueves, 12 de marzo de 2026

Jesús es todo lo que necesitamos cada día, en cada momento y es el que nos sana.

Hacer el bien

"Jesús entró de nuevo en la sinagoga y vio a un hombre que tenía una mano deforme. Como era el día de descanso, los enemigos de Jesús lo vigilaban de cerca. Si sanaba la mano del hombre, tenían pensado acusarlo por trabajar en el día de descanso. Jesús le dijo al hombre con la mano deforme: «Ven y ponte de pie frente a todos». Luego se dirigió a sus acusadores y les preguntó: «¿Permite la ley hacer buenas acciones en el día de descanso o es un día para hacer el mal? ¿Es un día para salvar la vida o para destruirla?». Pero ellos no quisieron contestarle. Jesús miró con enojo a los que lo rodeaban, profundamente entristecido por la dureza de su corazón. Entonces le dijo al hombre: «Extiende la mano». Así que el hombre la extendió, ¡y la mano quedó restaurada! Los fariseos salieron enseguida y se reunieron con los partidarios de Herodes para tramar cómo matar a Jesús.", Mc 3:1-6
Nos encontramos en una sinagoga y hay gente que está espiando a Jesús. Lo que está en juego es la continuidad de la clase dirigente y su poder, por lo tanto, Jesús debe ser vigilado y si cura a una persona en el día de reposo debe ser acusado.
Jesús presenta el amor y la misericordia y confronta abiertamente el legalismo existente y la dureza de corazón. Para los religiosos estaba primero no perder el control, seguir el rito, la tradición y dejar de lado la compasión
Jesús desafió abiertamente al modelo religioso de su época, lee sus corazones y sus intenciones. Para Jesús existe una sola alternativa: no hacer el bien significa hacer el mal, no salvar una vida significa darle muerte. No hay zona neutral porque no amar significa hacer el mal.
Marcos destaca la mirada de Jesús, su enojo y tristeza. La indignación es por la falta de humanidad revestida de exigencia religiosa. "Entonces le dijo al hombre: «Extiende la mano». Así que el hombre la extendió, ¡y la mano quedó restaurada!".
Jesús es todo lo que necesitamos cada día, en cada momento y es el que nos sana.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 11 de marzo de 2026

Sus mismos gestos y seguir sus mismas opciones

Ser Discípulo

«¡Miren, aquí viene el Cordero de Dios!»  “Al oír eso, los dos discípulos lo siguieron”, Jn 1:36 

Un discípulo es alguien que responde a un llamado y está en el camino del seguimiento de Jesús

Un discípulo es alguien que busca ser semejante a Jesús, está dispuesto a tener sus mismos gestos y seguir sus mismas opciones

Un discípulo es alguien que reconoce que Jesús lo eligió para estar con él, aprender de él, servir a la gente y buscar a otros a que sigan a Jesús

Un discípulo es alguien que deja atrás hacer su propia voluntad y experimenta el carácter de Jesús

Un discípulo es alguien que acepta un nuevo estilo de comportamiento a semejanza de Jesús, responde a un descubrimiento progresivo y recorre un camino de fe

Un discípulo es alguien que sigue lo nuevo que nos presenta Jesús en situaciones y territorios no conocidos

Un discípulo es alguien que se compromete con las prioridades que tiene Jesús por encima de las propias

Un discípulo es alguien que vive en salida, está dispuesto a partir a semejanza de Jesús

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

martes, 10 de marzo de 2026

Un movimiento de reproducción de discípulos que forman nuevas comunidades de fe

   A todos lados

“Juntos alababan a Dios, y todos en la ciudad los querían. Cada día el Señor hacía que muchos creyeran en él y se salvarán. De ese modo, el grupo de sus seguidores se iba haciendo cada vez más grande.”, Hch 2:46-47
Una de las características en saber que una comunidad de fe es saludable y que está en crecimiento tiene una relación directa con ser discípulos del Señor y hacer discípulos. Esto nos lleva a comenzar y formar nuevas comunidades de fe.
La iglesia son las personas y no los edificios. Los inicios de la iglesia se caracterizaron por un movimiento que salió del templo hacia las casas: “Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, Mt 18:20. 
El modelo e ideal bíblico no es que los creyentes lleven una vida separada de la comunidad de fe, pero tampoco es que la iglesia local crezca en tener miles de miembros pensando en su propia estructura, en todas sus virtudes y recursos enfocados en un solo lugar.
El modelo que vamos encontrando en las escrituras es un movimiento de reproducción de discípulos que forman nuevas comunidades de fe o iglesias. El nuevo testamento hace referencia a las iglesias en las casas, Ro 16:5, 1 Co 16:19, Col 4:15, Flm 2.
Algunos piensan que la iglesia es y debe ser una gran institución, pero esto representa un enfoque equivocado. Las congregaciones locales se pueden ver limitadas por la burocracia, el énfasis institucional, sus edificios y el mantenimiento de su estructura. Debemos tener presente que el énfasis en la institución nos lleva a la rigidez, la impersonalidad y la jerarquía. Los ministerios terminan siendo espacios de poder. Hay competencias, celos, y lamentablemente todo se puede transformar en una lucha por el poder o el monopolio del poder.
En los seres vivos, el crecimiento normal se da por la multiplicación, por la división de la célula, no por la expansión ilimitada de las células existentes. Así debe suceder al pensar en un movimiento de discípulos que hacen otros discípulos formando iglesias a nivel local y global.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

lunes, 9 de marzo de 2026

Y todo esto lo hago porque amo la buena noticia

A toda la gente

"Ese día, unas tres mil personas creyeron en el mensaje de Pedro. Tan pronto como los apóstoles los bautizaron, todas esas personas se unieron al grupo de los seguidores de Jesús", Hch 2:41
La estructura de una comunidad de fe debe ayudarla a ser iglesia. Toda estructura debe promover la comunidad, edificar a las personas, sostener el testimonio y compartir la esperanza del Reino de Dios.
El tipo de odre o estructura debe ser compatible con la forma cultural de la sociedad en la que se encuentra. La iglesia del primer siglo ofrece ejemplos de adaptación cultural y como se extendió rápidamente reuniéndose en hogares sin una superestructura organizacional. Mediante el modelo de gente itinerante y el testimonio de gente común ocupada en la vida cotidiana, mantuvo una red de comunicación y formación de nuevas comunidades de fe que penetró en el imperio de ese tiempo.
La iglesia experimenta tensión con la cultura que la rodea, pero debemos asegurarnos de que esa tensión sea del conflicto entre la luz y las tinieblas y no por la incompatibilidad de formas culturales. La violación del principio de viabilidad cultural tiene como resultado una lenta penetración del evangelio.
 Nuestras ciudades forman un microcosmos cultural y el servicio efectivo demanda sensibilidad. Al pensar en qué tipo de odre es el más compatible con el vino nuevo se requiere discernimiento. Debemos evaluar cada estructura en términos bíblicos y de viabilidad cultural, Mt 9:16-17, Mc 2:21-22, Lc 5:36-39.
“Cuando estoy con los que apenas empiezan a ser cristianos, me comporto como uno de ellos para poder ayudarlos. Es decir, me he hecho igual a todos, para que algunos se salven. Y todo esto lo hago porque amo la buena noticia, y porque quiero participar de sus buenos resultados”. 1 Co 9:22-23
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 8 de marzo de 2026

Ser iglesia era ser el pueblo de Dios, la comunidad del Reino de Dios bendiciendo a todas las naciones

Alegría, generosidad y estructuras emergentes
“Se reunían en casas para la Cena del Señor y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad”, Hch 2:46
Cuando los seguidores de Jesucristo fueron excluidos del culto judío y se convertía gente no judía la iglesia se transformó en una red en casas de familia, Hch 2:46,5:42. 
Los creyentes oraban, cantaban, disfrutaban de la comunión y adoraban juntos, Ef 5:19, Col 3:16, 1 Co 14:26-31. Se ocupaban de las necesidades materiales los unos con los otros, Hch 4:34, 1 Co 16:1-3. Había enseñanza, edificación y la comunidad compartió el evangelio, Hch 8:4, Hch 11:19-21. El poder del amor en palabra y obra impactaba a la gente del lugar y cada día el Señor añadía los que iban siendo salvos, Hch 2:47. 
¿Qué tipo de estructura sostenía a esta comunidad? Es difícil descubrir una organización formal. Lo que podemos visualizar en esta iglesia joven son estructuras emergentes intentando cubrir necesidades o problemas puntuales, Hch 2, 4-6, 12,13,15 y 20. No hay una enseñanza formal o prescripciones sobre algún tipo de estructura. Lo que está ausente es un clero profesional y aunque "muchos sacerdotes obedecían a la fe" (Hch 6:7), no hay evidencia que automáticamente se transformarán en líderes de la comunidad. 
Lo que encontramos en el libro de los Hechos son diferentes estructuras para diferentes circunstancias. Tampoco se ve el deseo de formar un determinado modelo estructural y que sea igual a todos. Las reuniones caseras parecen haber sido el modelo más habitual. 
Encontramos un liderazgo, la comunión en grupos pequeños y grandes, redes de comunidades locales en diferentes lugares y el sacerdocio de los creyentes basado en los dones. La red de iglesias no formaba una determinada denominación, pero implicaba la interdependencia. Las comunidades se necesitaban mutuamente unas a otras. Ser iglesia no dependía de los edificios, construcciones, jerarquías. Ser iglesia era ser el pueblo de Dios, la comunidad del Reino de Dios bendiciendo a todas las naciones.
Carlos Scott 

Foto Gilbert Lennox 


La cena del Señor fue el centro del culto, se reunían en casas y compartían sus comidas con gran alegría y generosidad.

Principios

“Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración”, Hch 2:41-47.
La iglesia vive en un mundo siempre cambiante y constantemente debemos pensar que significa ser iglesia para los demás. Toda la vida de los seguidores de Jesucristo es una perseverancia y la comunión que gozamos va más allá del compañerismo. 
Koinonia es la palabra neotestamentaria traducida como 'comunión', 'compartir', 'contribución', 'común'. Es sociedad, cooperación, solidaridad, compartir sentimientos, necesidades y que la fe tenga una salida práctica. La Comunión o Koinonia es estar de acuerdo con el otro, estar unidos en el propósito, y servir al lado del otro. 
El amor se manifiesta de una forma concreta: "Los seguidores de Jesús compartían unos con otros lo que tenían". El principio era que no haya ningún necesitado entre nosotros, Dt 15:4,10-11. Somos llamados como comunidad misionera a ser un reflejo, aunque quizás imperfecto, del orden que anunciamos.
La cena del Señor fue el centro del culto, se reunían en casas y compartían sus comidas con gran alegría y generosidad. La fe cristiana es fe comunitaria. Esto constituía una celebración de la vida, muerte, resurrección y el futuro regreso del Señor Jesucristo.
La comunidad alababa a Dios, oraba y todos en la ciudad los querían. La iglesia le atribuía todo lo que era y lo que tenía a Dios. "Cada día el Señor hacía que muchos creyeran en él y se salvaran. De ese modo, el grupo de sus seguidores se iba haciendo cada vez más grande".
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

viernes, 6 de marzo de 2026

El poder del Espíritu Santo nos debe llevar de todas partes a todos lados

Procesos

"Cuando los fariseos se enteraron de lo que las multitudes andaban murmurando, ellos y los principales sacerdotes enviaron guardias del templo para arrestar a Jesús ... Entonces tomó la palabra Nicodemo, el líder que había ido a ver a Jesús: —¿Es legal condenar a un hombre antes de darle la oportunidad de defenderse? —preguntó.", Jn 7:32-51
La historia de Nicodemo con Jesús es un acontecimiento que nos confronta y nos invita a iniciar un proceso. 
Nicodemo podría representar “a los cristianos de trasfondo judío quienes en el tiempo de Juan querían mantener secreta su fe y no entrar en problemas con los demás. La referencia “quien no nazca de agua" en Jn 3:5 podría tener un significado con el bautismo cristiano: es un llamado a los contemporáneos de Juan a declararse públicamente por la causa de Jesús, arriesgando su expulsión de la sinagoga”. 
Nicodemo empezó a salir de la oscuridad y apareció arriesgándose a favor de Jesús. Los dirigentes querían arrestar a Jesús y Nicodemo aparece en su defensa abriendo una grieta en la estructura del poder. Los que tenían que ser pastores de Israel y buscar el bien de la gente hacían lo opuesto. Su posición era para jactarse, distinguirse y maldecir a la gente. Ellos buscaban su propia gloria. “Vivir la fe como medio de promoción propia es lo opuesto a vivirla como servicio de amor a los demás”. 
Jesús nos confronta a revisar nuestra vida. Nicodemo se transformó en discípulo. Lo encontramos finalmente junto a José de Arimatea. Ellos tomaron el cuerpo de Jesús para darle sepultura, Jn 19:38-42. Esto requería valor y fue parte de un proceso que lo transformó en seguidor de Jesús. 
Juan, seguramente narra estos acontecimientos con la esperanza y propósito de provocar una transformación en los cristianos secretos de su tiempo. No podemos domesticar el Reino de Dios a nuestra forma de pensar y ser. Su Reino viene para todos y somos llamados a ser testigos. 
Jesús pretende dirigir el Reino Universal por lo tanto Jesús nos confronta. Su Reino es una invitación abierta para aceptar sus prioridades y el poder del Espíritu Santo nos debe llevar de todas partes a todos lados
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

jueves, 5 de marzo de 2026

Dios nos invita a creer y conversar con Él

Superación

“Jesús le respondió: —Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios", Jn 3:2-3
El evangelio de Juan nos habla de una posibilidad de superación que su origen está en Dios. Nacer del Espíritu es lo contrario a la "carne". La palabra carne, usada en el sentido teológico y ético, hace referencia al esfuerzo personal independiente de Dios. Se refiere a lo que puede hacer el ser humano sin la ayuda, guía y poder divino. El ser humano marcado por su debilidad, precariedad e insuficiencia se le presenta la posibilidad de abrirse al Espíritu de Dios.
La superación es posible sólo a través de una intervención de Dios. Juan pone en evidencia la gracia de Dios y su iniciativa en la persona de Jesucristo. Por lo tanto, la condición para ver el Reino y entrar en él es nacer de lo alto, del agua y del Espíritu. ¿Cómo es posible?, ¿Cómo puede ser esto? Podemos elegir creer y necesitamos la fe.
Nos puede pasar que algunas veces no tratamos las cuestiones principales, pero Jesús nos lleva al corazón del problema. Se trata de "nacer de nuevo, de lo alto", romper con el pasado y comenzar desde el principio. Es necesario un nuevo inicio que cancele todo lo anterior. Si nos encerramos en nuestro pasado cualquiera que sea, le negamos a Dios la posibilidad de intervenir en nuestra vida.
Jesús nos ofrece la posibilidad de ser nuevo y comenzar siempre de nuevo. Cuando Jesús se encuentra con nuestras historias pasadas, nos desafía a dejar lo viejo y nacer a una nueva vida. Somos invitados a "entrar adentro y tener comunión con el Señor". Dios nos invita a creer y conversar con Él.
"Así que la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo.", Ro 10:17
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox