Sostener el encuentro
Harold Segura nos comenta que “nos cuesta sentarnos con
quienes piensan distinto, escuchar sin preparar una respuesta inmediata,
disentir sin romper la comunión y compartir la vida sin convertirla en
competencia religiosa”
El Señor nos llama a una vida compartida, cara a cara, es
rostro, nombre e historia. Es saber conversar y comer con otros, entrar en
nuevos espacios. Es ver a un Dios generoso
“Jesús respondió con la siguiente historia: «Un hombre
preparó una gran fiesta y envió muchas invitaciones. Cuando el banquete
estuvo listo, envió a su sirviente a decirles a los invitados: “Vengan, el
banquete está preparado”; pero todos comenzaron a poner excusas. Uno dijo:
“Acabo de comprar un campo y debo ir a inspeccionarlo. Por favor,
discúlpame”. Otro dijo: “Acabo de comprar cinco yuntas de bueyes y quiero
ir a probarlas. Por favor, discúlpame”. Otro dijo: “Acabo de casarme, así
que no puedo ir”. »El sirviente regresó y le informó a su amo lo que le habían
dicho. Su amo se puso furioso y le dijo: “Ve rápido a las calles y callejones
de la ciudad e invita a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los
cojos”. Después de hacerlo, el sirviente informó: “Todavía queda lugar
para más personas”. Entonces su amo dijo: “Ve por los senderos y detrás de
los arbustos y a cualquiera que veas, insístele que venga para que la casa esté
llena. Pues ninguno de mis primeros invitados probará ni una migaja de mi
banquete”», Lc 14:16-24
La invitación de Jesús es para todos sin excepción, “invita
a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos”, camina por los
senderos y llama a todas las personas sin importar su condición social. Es una
mesa amplia y diversa. Su corazón es que la casa este llena.
Dios non invita nuevamente a sostener el encuentro con
todos, los que le siguen y también con aquellos que dudan, sospechan y les
cuesta aceptar la generosidad de Dios. El Señor se revela en espacios diversos
y desde ese lugar se revela el Reino.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox












.webp)

