miércoles, 21 de enero de 2026

Ponerse en camino

Buscar
“Felipe buscó a Natanael y le dijo: —Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la Ley y de quien escribieron los profetas. —¡De Nazaret! —respondió Natanael—. ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? —Ven a ver —contestó Felipe.”, Jn 1:45-46
Buscar implica, necesariamente, un deseo intenso, una exigencia profunda, una esperanza. La búsqueda puede llegar a significar una insatisfacción, una tensión hacia la superación, la voluntad de ir “más allá” de lo que se tiene y de lo que se es.
Buscar significa ponerse en camino, renunciar a la autosuficiencia, a las costumbres, a los esquemas repetitivos, a la seguridad de las posiciones adquiridas y del saber acumulado
La búsqueda no es un camino triunfal, sino que se presenta marcada por crisis, dudas, extravíos, vacilaciones, errores. El buscador no se rinde porque no vea claro. Es alguien paciente y obstinado en medio de la oscuridad, consciente que vera claro… después. Cree y sigue creyendo, confía y avanza
Natanael se acercó a Jesús y pudo reconocerlo como el Hijo de Dios. El riesgo provoca la luz y el “ver” se promete a quien tiene fe. "Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido", Mt 7:8 “Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres… Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes son verdaderamente libres”, Jn 8:32, 36
Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 


martes, 20 de enero de 2026

Nuestra búsqueda es el fruto de su búsqueda, un dejarnos buscar y un dejarnos encontrar por él.

Gracia “Al día siguiente, Jesús decidió ir a Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Ven, sígueme», Jn 1:43

Felipe era del pueblo de Betsaida, lo mismo que Andrés y Pedro. Dios por medio de su gracia nos busca para que le podamos reconocer, adorar y seguir. Lo primero siempre es la iniciativa divina. La búsqueda es gracia, no simplemente esfuerzo humano. Es don, no conquista. 
“Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios. La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.  Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás”, Ef 2:8-10.
Él ha venido precisamente para buscarnos y lo nuestro es simplemente una actitud de respuesta. Nuestra búsqueda es el fruto de su búsqueda, un dejarnos buscar y un dejarnos encontrar por él. 
“Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor entre muchos hermanos. Después de haberlos elegido, Dios los llamó para que se acercaran a él; y una vez que los llamó, los puso en la relación correcta con él; y luego de ponerlos en la relación correcta con él, les dio su gloria”, Ro 8:29-30
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

lunes, 19 de enero de 2026

"Por tanto, ... Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, ... no se cansen ni pierdan el ánimo."

Lo que esperamos

“La fe demuestra la realidad de lo que esperamos; es la evidencia de las cosas que no podemos ver”, Heb 11:1
¿Cuál es el ideal de Dios para la vida humana? ¿Qué quería Dios para la vida? Dios es un Dios intencional y por medio de la escritura nos presenta su ideal para la vida humana. Esto comienza con la creación donde el ser humano es hecho a imagen y semejanza de Dios, Gn 1:26-27 
Ser imagen y semejanza de Dios significa que en principio el ideal de Dios es que viva en armonía con Él. La imagen de Dios también nos habla que hemos sido creados para vivir en comunidad. Es decir, la imagen de Dios es comunitaria; el hombre y la mujer juntos son la imagen de Dios. Nos habla de la apertura, el amor y la confianza. La vida del ser humano no puede ser buena a menos que se viva en comunidad. Ser imagen de Dios es vivir también en armonía con la creación. Es administrar y cuidar la tierra. 
Dios quiere la armonía en todas las relaciones: en el aspecto religioso, en el aspecto social y político y en el aspecto ecológico. Pensando en el mundo que vivimos observamos un gran quebranto en todas las relaciones que generan vergüenza, culpa, lucha, desconfianza y destrucción. El ser humano al querer levantarse como un Dios no encuentra su propia humanidad, separado de su prójimo refleja las injusticias sociales, las guerras, asesinatos, abusos de todo tipo y al estar separado de la creación evidencia que los recursos naturales se van destruyendo y se contaminan a un ritmo catastrófico. La causa principal de estas separaciones es vivir lejos de una correcta relación con Dios. 
"Por tanto, ... Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, ... consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.", He 12:1-3
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

domingo, 18 de enero de 2026

¿Será posible empezar de nuevo?

Reiniciar

“Noé confió en Dios y, por eso, cuando Dios le avisó que sucederían cosas que todavía no podían verse, obedeció y construyó una casa flotante para salvar a su familia. Por su confianza en Dios, Noé recibió las bendiciones que Dios da a todos los que lo obedecen.”, Heb 11:7 

El clímax de la historia del diluvio es el periodo de restauración que empezó cuando los sobrevivientes escucharon la voz de Dios. El llamado final fue guiar a las personas a una vida fecunda o fructífera. Dios bendijo a Noé y a sus hijos con estas palabras: “sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra”, Gn 9:1. Se trataba de una verdadera restauración. 

¿Será posible empezar de nuevo? Cada uno de nosotros pasamos por un momento en la vida en que necesitamos empezar de nuevo – quizás numerosos momentos. A veces el llamado de Dios significa cambiar de dirección comenzando un nuevo viaje. En el transcurso de la vida muchos deben reiniciar procesos, sobrevivir a una pérdida, encontrar un trabajo, recobrar la salud, etc. En cada reinicio nosotros podemos honrar a Dios cuando obedecemos su llamado a ser fecundos y fructíferos. 

Dios nos quiere usar para traer valor a este mundo. Esto incluye formar comunidades y relaciones sanas. Agregamos valor cuando conectamos a las personas con Dios. Una vida fructífera crece a través de una relación con Cristo. Mel Lawrenz comenta: “Tu reinicio quizás puede verse desalentador. Pero el hecho que Dios nos llama a empezar de nuevo nos dice que no estaremos solos”. Solo Dios puede llamar a las personas a un viaje como este y llenarlo todo. 

¿En qué maneras Dios nos pide que empecemos de nuevo en este momento? ¿En qué áreas de nuestra vida necesitamos presionar el botón de reinicio? ¿Cuál será el próximo paso que debemos dar para que esto suceda? ¿Qué es lo que más nos emociona?

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

sábado, 17 de enero de 2026

Una mirada profunda

Leer la vida

“Cuando Jesús vio a Simón, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan, pero ahora te vas a llamar Cefas, es decir, Pedro», Jn 1:42
Jesús nos conoce y sabe quiénes somos realmente. Su mirada no solo es una mirada de elección, sino también una mirada profunda. Nos puede leer el corazón, sabe que llevamos dentro y como interpretamos la vida.
Jesús le anuncia a Simón que será llamado Pedro. Mas adelante Jesús les pregunta a sus discípulos: “—Y ustedes, ¿quién dicen que soy? Simón Pedro contestó: —Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente. Jesús respondió: —Bendito eres, Simón hijo de Juan, porque mi Padre que está en el cielo te lo ha revelado. No lo aprendiste de ningún ser humano. Ahora te digo que tú eres Pedro (que significa “roca”), y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no la conquistará”, Mt 16:15-18. Jesucristo es la “vida entera”, es la roca que edifica la iglesia y el poder de la muerte no la conquistará.
“Ustedes son piedras vivas que Dios está usando para construir un templo espiritual. Por lo tanto, acérquense a Jesucristo, pues él es la piedra viva que la gente despreció, pero que Dios eligió como la piedra más valiosa. Además, ustedes son sacerdotes especiales, y por medio de Jesucristo le ofrecerán a Dios los sacrificios que a él le agradan. Pues Dios dice en la Biblia: «… Seré la piedra principal, y serviré de base al edificio» El que confíe en mí jamás será engañado» … “ustedes son miembros de la familia de Dios, son sacerdotes al servicio del Rey, y son su pueblo. Dios mismo los sacó de la oscuridad del pecado, y los hizo entrar en su luz maravillosa. Por eso, anuncien las maravillas que Dios ha hecho.”, 1 P 2:4-9. 
Se nos encarga dar a conocer al Señor que puede leer la vida de todo ser humano, darle un nuevo comienzo y una nueva interpretación.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

viernes, 16 de enero de 2026

Encontrarnos con Jesús es una realidad dinámica

Realidad dinámica

"Ellos fueron y vieron dónde vivía Jesús; y como eran casi las cuatro de la tarde, se quedaron con él por el resto del día. Uno de ellos era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Lo primero que hizo Andrés fue buscar a su hermano Simón. Cuando lo encontró, le dijo: «¡Hemos encontrado al Mesías, es decir, al Cristo!» Entonces Andrés llevó a Simón a donde estaba Jesús. Cuando Jesús vio a Simón, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan, pero ahora te vas a llamar Cefas, es decir, Pedro», Jn 1:39-42

Encontrarnos con Jesús es una realidad dinámica. Andrés y el otro discípulo permanecieron con Jesús, pero esta realidad no fue la concluyente. Andrés, sin dudarlo fue a buscar a su propio hermano Simón y cuando lo encontró, le dijo: «¡Hemos encontrado al Mesías, es decir, al Cristo!». Nada es ya como antes. Se ha producido un hecho nuevo, por el cual ellos son personas “distintas”.  

La fe es don y es experiencia. El “signo” ofrecido por el testigo puede servir para encender un deseo, poner en movimiento, pero de ninguna manera debe reemplazar al descubrimiento personal. El encuentro con Jesús no está encerrado en sí mismo en una esfera intimista. Estar y seguir a Jesús nos lleva en ir a buscar a otros. El “ver” se hace contagioso y la fe se hace invitación. El encuentro con Jesucristo nos lleva a ir a buscar a los demás.

Carlos Scott 

Foto Gilbert Lennox

jueves, 15 de enero de 2026

“Nos necesitamos”, 1 Co 12:21 y somos miembros los unos de los otros

Comunión y solidaridad

"Por eso, como dice el Espíritu Santo: «Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan sus corazones...", He 3:7-18
La escritura relata que Moisés tuvo que enfrentar un serio problema moral cuando el pueblo salió de Egipto. Había tribus que se negaban a ser solidarias y cooperar con todo el pueblo de Dios ¿Cómo resolvió el problema Moisés?
Les confronto con su pecado. Les dice: “Si ustedes se niegan a seguir al Señor, él volverá a dejar en el desierto a todo este pueblo, y ustedes serán la causa de su destrucción”, Nm 32:14-15. Les exigió un compromiso. No tendrán lo que piden hasta que cumplan su parte. Les dio una advertencia “Si se niegan estarán pecando contra el Señor. Y pueden estar seguros de que no escaparan de su pecado” Cuando no obedecemos el pecado nos alcanza y nos daña. Perdemos la bendición y la iglesia pierde fuerza y poder.
El llamado a la comunión, cooperación y solidaridad es un desafío para toda la iglesia y no solo para algunos. El proyecto del Reino de Dios va más allá de las cuatro paredes del templo. La experiencia cristiana tiene que ver con ajustar nuestra visión a la visión de Dios. Es ampliar la vida. Requiere estar abiertos cuando somos desafiados y ser valientes cuando se nos llama a la acción. Se nos llama a depender de Dios y no de las circunstancias adversas.
El gran desafío está en pensar como “Pueblo de Dios”. Lo que “hacemos como cuerpo” tiene mayor impacto que lo que podemos lograr como individuos. Las iglesias locales forman parte de la iglesia global y somos desafiados a relacionarnos en unidad, cooperación y comunión. “Nos necesitamos”, 1 Co 12:21 y somos miembros los unos de los otros. El apóstol Pablo dice: “y como si fuera poco, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias”, 2 Co 11: 28-29.
¿Cuál fue la respuesta final que le dieron Moisés? “Tus siervos harán lo que el Señor ha mandado”, Nm 32:31. Estimaron a los demás y no miraron por lo suyo propio. Cerraron filas sirviendo a Dios y unos a otros. Cuando esto sucede Dios es glorificado y la tarea es cumplida.
La cooperación implica un compromiso a la unidad en Cristo y al amor unos con otros. Que “toda la iglesia” en cooperación, comunión y solidaridad lleve todo el evangelio a todo el mundo hasta que el Señor vuelva

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


miércoles, 14 de enero de 2026

¿Cuál es el momento y lugar donde Dios quiere que permanezcamos firmes?

Firmes y constantes

“Por lo tanto, mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil.”, 1 Co 15:58
¿Cuál es el momento y lugar donde Dios quiere que permanezcamos firmes? 
Dios llama a las personas a permanecer firmes como fue el caso de Ester. Cinco siglos antes de Cristo, una mujer valiente se puso a favor de su pueblo. Ester era una mujer judía que vivía junto a otros miles de judíos en Persia (Irán hoy en día). 
Cuando el rey persa se casó con ella, Ester estaba en un lugar en el que podía hacer una diferencia. Un día ella se enteró de un plan secreto para aniquilar a todo el pueblo judío de Persia. Ella decidió presentarse ante el rey que era su esposo, pero con un alto riesgo de perder la vida. La ley decretaba que las personas no podían entrar en la corte del rey a no ser que el rey las llamara. Fue en esa ocasión que su primo la desafío: "¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como este!”, Ester 4:14. 
Mel Lawrenz comenta: “Para nosotros hoy en día el lugar y la hora correcta en el plan de Dios, puede estar en un llamado o circunstancia que abre una puerta de oportunidades para hacer lo justo y necesario a favor de la gente. Para Ester fue el palacio del Rey” 
La pregunta es ¿Cómo reaccionamos cuando llega nuestro tiempo “para un momento como este”? Ester dijo: "Me presentaré ante el rey, por más que vaya en contra de la ley. ¡Y si perezco, que perezca!", Est 4:16.
¿Qué tipo de miedo, indecisión, o duda nos puede hacer retroceder para hacer lo justo cuando nos encontramos en el lugar y el tiempo correcto para hacer una diferencia? ¿Por qué es importante para nosotros afirmar y defender lo que es correcto?
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

martes, 13 de enero de 2026

¡Construyan, construyan, preparen el camino!

Un camino que hay que inventar

“Esas cosas les sucedieron a ellos como ejemplo para nosotros. Se pusieron por escrito para que nos sirvieran de advertencia a los que vivimos en el fin de los tiempos. Si ustedes piensan que están firmes, tengan cuidado de no caer”, 1 Co 10:11-12

El pueblo de Israel fue llamado a rendir culto en el desierto en su liberación de Egipto (Ex 7:16), pero el pueblo le expreso a Moisés y también a Aarón: “¡Cómo quisiéramos que el Señor nos hubiera quitado la vida en Egipto! Allá nos sentábamos en torno a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos”, Ex 16:3. 

Caminar por el desierto es muy duro, es una vida nómada, errante, hay constantes traslados y surgen todo tipo de imprevistos. En el desierto no tenemos la seguridad del camino y no se puede saber cuándo se llega. Este camino no te deja tranquilo y te expone a riesgos muy variados. 

No es fácil la liberación porque la liberación implica un camino, no una vida instalada. Alessandro Pronzato nos dice que Dios nos salva de la tentación de la seguridad y de volver atrás con una operación simple: escapando hacia adelante. 

El profeta Isaías nos recuerda: «¡Construyan, construyan, preparen el camino! ¡Quiten los obstáculos del camino de mi pueblo!» Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo nombre es santo: «Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el corazón de los quebrantados.", Is.57:14-15 "Yo voy a hacer algo nuevo, y ya he empezado a hacerlo. Estoy abriendo un camino en el desierto y haré brotar ríos en la tierra seca.", Is 43:19

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox
 

lunes, 12 de enero de 2026

Plantamos y regamos semillas que un día crecerán

Una fe terca

“Aun cuando no había motivos para tener esperanza, Abraham siguió teniendo esperanza porque había creído en que llegaría a ser el padre de muchas naciones.”, Ro 4:18

Una fe terca, reiterativa y obstinada sigue esperando. Dios desafía nuestra fe ante un mundo lleno de injusticias donde podemos encontrar una confianza renovada en Dios y un desbordante entusiasmo por la vida. Nos encontramos frente al Absoluto, Absoluto, Dios es Dios y esto afirma nuestra vida. Nuestro Señor es Totalmente Otro. Él es el Señor de todo cuanto existe y por eso podemos confiar en él y dejar que se encargue de lo imposible. Dios no tiene prisa, pero siempre llega a tiempo.

El Reino de Dios nos invita a mirar hacia el futuro sin ansiedad y a esperar el cumplimiento de la obra de Dios. No se construye con la limitación de las manos humanas, pero si en la esperanzada confianza en Dios.

Monseñor Oscar Arnulfo Romero, en una de sus oraciones expresaba: “Nada de lo que nosotros hacemos es completo. Ninguna oración expresa nuestra fe totalmente. Ninguna confesión trae la perfección. Ninguna visita pastoral trae la totalidad. Ningún programa logra la misión de la iglesia. Esto es lo que nosotros somos; plantamos semillas que un día crecerán. Regamos semillas ya plantadas, mientras sabemos que ellas sostienen la promesa futura. Nosotros no podemos hacer todo. Puede estar incompleto, pero es un principio, un paso para el camino, una oportunidad para que la gracia de Dios penetre y haga el resto. Nosotros nunca podemos ver el resultado final, pero esa es la diferencia entre el constructor y el obrero. Nosotros somos obreros, no constructores, ministros, no Mesías. Nosotros somos profetas de un futuro que no es nuestro. Amen”

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

domingo, 11 de enero de 2026

La única manera de conocer a Jesús es ir por donde el camina

Los pasos del camino

"-Vengan y vean—les dijo”, Jn 1:39

 Cuando uno acepta realizar el salto de la fe, aterriza en un territorio que hay que descubrir. Nuestro tema son los pasos que debemos dar y lo que vamos a ver. Jesús propone un camino, a lo largo del cual se construye un creyente. Nos dirige hacia nuevos horizontes, cosas que ver y descubrir. 

Jesús nos introduce en un descubrimiento progresivo y hay sorpresas. No presenta un programa cerrado, sino un camino atrayente para recorrer, un itinerario imprevisible, una estimulante aventura para vivir. 

La única manera de conocer a Jesús es ir por donde el camina. El evangelio de Juan nos dice que los primeros discípulos le siguieron y “se quedaron con El”, Jn 1:39. Jesús nos desafía a ver donde se hospeda. Su casa es casa de oración para todas las naciones; para todas las etnias hasta lo último de la tierra, Mc 11:17. Está caminando por cada rincón de esta tierra, no se queda quieto y “es imprevisible en sus exigencias”. “El no soporta nuestra tienda angosta... La quiere diferente, más espaciosa, más variada”, Is 54:2-3.  

Estar en el seguimiento de Jesús es un proceso que comienza y nunca acaba. La invitación de Jesús es seguir para poder ver, y no ver para poder seguir. Implica creer y seguir creyendo. Muchos quieren ver antes de comprometerse, pero bienaventurados son los que creen sin ver porque luego verán, Jn 20:29. “Sin la seguridad de haber visto y entendido todo, estamos llamados a arriesgarnos y actuar en la confianza de que Dios será fiel a su carácter y promesas. Como dijo Pablo, "estamos llamados a vivir no por vista, sino por Fe, 2 Co. 5:7”. Esto cambia nuestra historia y cambia la historia. “Aceptemos por tanto nuestro camino. Que es siempre un camino incomodo, lleno de dificultades y de sorpresas. Saber caminar a oscuras, saber correr el riesgo, saber gustar la aventura cristiana en todo su maravilloso dramatismo”

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

sábado, 10 de enero de 2026

La transformación de una nación viene por medio del evangelio

El otro poder

“Un hombre llamado Simón, quien por muchos años había sido hechicero allí, asombraba a la gente de Samaria y decía ser alguien importante. Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, a menudo se referían a él como «el Grande, el Poder de Dios». Lo escuchaban con atención porque, por mucho tiempo, él los había maravillado con su magia”, Hch 8:9-11
 
Este relato describe a Simón como una persona de prestigio e importancia. “Se referían a él como «el Grande, el Poder de Dios», pero la gente creyó el mensaje de Felipe y el resultado fue que se bautizaron hombres y mujeres. Luego el mismo Simón creyó y fue bautizado. Simón comenzó a seguir a Felipe y estaba asombrado por las señales y los grandes milagros que hacía. Los apóstoles enviaron a Pedro y Juan para ver que sucedía y los nuevos creyentes recibieron el Espíritu Santo. “Cuando Simón vio que el Espíritu se recibía cuando los apóstoles imponían sus manos sobre la gente, les ofreció dinero para comprar ese poder. Pedro le respondió: —¡Que tu dinero se destruya junto contigo por pensar que es posible comprar el don de Dios!”. Simón siempre fue muy poderoso y también lo quería ser en la iglesia. Hoy hay políticos y grupos que desean seducir y tener a su favor el voto de la comunidad de fe. También hay algunos religiosos que creen que la transformación social viene por medio del poder político. Indudablemente el poder afecta a la vida cristiana. Frente al poder de Simón "el mago" está el otro poder que es el de Simón Pedro, un simple pescador que descubrió la presencia del Espíritu y encontró valor para enfrentarse a las más variadas circunstancias. Todo esto no se compra con dinero o vendiendo el don del Espíritu. La iglesia debe rechazar toda tentación de acomodarse al poder político y vender su identidad. La transformación de una nación viene por medio del evangelio. Se nos llama una vez más a ser una voz profética que le recuerda a toda Nación: “Pero si mi pueblo se humilla, y ora y me busca, y si al mismo tiempo abandona su mala conducta, yo escucharé en el cielo su oración, perdonaré sus pecados y los haré prosperar de nuevo”, 2 Cr 7:14

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

viernes, 9 de enero de 2026

Dios es capaz de usar nuestras circunstancias adversas y moverlas en una buena dirección

Una perspectiva más grande

José fue una persona que vivió en medio de circunstancias que golpearon su vida. Sus hermanos lo envidiaban por su forma de ser, así que se volvieron contra él. En un camino desierto, lo golpearon, le pusieron dentro de una cisterna y luego lo vendieron como esclavo, Gen. 37:23-28.

José se convirtió en esclavo en Egipto, la gran superpotencia de ese tiempo, pero su carácter y dones lo convirtieron en la persona más poderosa junto al faraón. Años después en esa posición de poder y riqueza, le dio la bienvenida a sus distanciados hermanos, quienes fueron en busca de alimentos a consecuencia de una gran escasez.

Cuando ellos se dieron cuenta que el “Señor de Egipto” el cual estaba frente de ellos, era su hermano, escucharon la sorprendente interpretación de José: “Dios me envió delante de ustedes: para salvarles la vida de manera extraordinaria y de ese modo asegurarles descendencia sobre la tierra. Fue Dios quien me envió aquí, y no ustedes.”, Gn 45:7-8. ¿Cuál es la lección aquí?

En este punto, la Biblia ofrece una perspectiva que solo la fe puede aceptar: Dios es capaz de usar nuestras circunstancias adversas y moverlas en una buena dirección. 

 Mel Lawrenz comenta: "Si en este tiempo estamos experimentando el desánimo, una pérdida de trabajo, la pérdida de alguien en especial, o cualquier experiencia que viole la esencia de lo que es bueno y correcto, entonces; tenemos que saber que Dios puede tomarnos no importa quiénes seamos, y utilizarnos para sus buenos propósitos". 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox 


jueves, 8 de enero de 2026

No somos sustitutos, sino servidores que ayudamos a otros a no faltar a la cita con aquel que les dice: "¿Qué buscan?"

Discernir e interpretar

“«¡Miren, aquí viene el Cordero de Dios!»  Al oír eso, los dos discípulos lo siguieron”, Jn 1.35-37
Juan el Bautista se caracterizó por ayudar a sus discípulos a discernir e interpretar el momento que les tocaba vivir.  Los discípulos por estar en la escuela de Juan el Bautista terminan por encontrarse con aquel que es “Totalmente Otro” y dejan al viejo maestro. Juan expresó: "Él debe tener cada vez más importancia, y yo tenerla menos”, Jn 3:30. 
El personaje principal nunca debe quedar relegado en un rincón. El testimonio como seguidores de Jesucristo debe indicar quien es el verdadero protagonista de toda la historia. El auténtico creyente debe tener claridad de su rol, que sabe entrar en escena, sin miedo, en el momento justo, y sobre todo tener coraje para salir en el momento preciso. 
El que sigue al Señor no debe ser un estorbo para los demás, tampoco controlador, asfixiante, entrometido. Es alguien que deja espacio al “Otro” y espacio a la libertad de la gente. Como servidores es necesario desparecer en determinados momentos, no interferir y que cada persona tome su decisión personal. No somos sustitutos, sino servidores que ayudamos a otros a no faltar a la cita con aquel que les dice: "¿Qué buscan?". Todo se trata de afrontar el riesgo de una opción personal, de una fe consciente, de un consentimiento a la iniciativa divina. Es el momento de la decisión individual y el coraje para rendirnos a un acontecimiento único, irrepetible, entregando todo no a una idea, a un sistema, sino a “Alguien”. Jesús nos vuelve a decir: «Vengan a ver».
Carlos Scott 
Foto Gilbert Lennox

miércoles, 7 de enero de 2026

Una nueva vida comienza porque solo el Hijo de Dios puede hacer esto

Vida nueva

¡Aquí tienen al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!... es el que bautizará con el Espíritu Santo. Yo lo he visto y por eso testifico que este es el Hijo de Dios», Jn 1:29-34

Jesucristo se hizo vulnerable para compartir nuestras penas, alegrías, frustraciones y sueños. Al decir que Jesús quita el pecado del mundo estamos diciendo que lo divino puede tocarnos y cambiarnos a nosotros. Sería muy difícil o casi imposible ver un cambio en nuestras propias vidas si Jesús no quita el pecado. Jesucristo es el que Bautiza con el Espíritu Santo. Necesitamos de este bautismo para nacer de nuevo y día tras día andar en nueva vida. Es saturar nuestro ser con su Espíritu. Significa hundirnos, sumergirnos, empaparnos de Él. Es algo divino que ningún otro puede hacer, Jn 20:19-23. Jesucristo es el Hijo de Dios. Conocer la identidad de Cristo es un don del cielo. “En ese momento le había sido revelado a Juan que Jesús no era otro que el Hijo de Dios”. “Nosotros le conocemos porque él escogió darse a conocer”. Jesucristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, es el que nos bautiza con el Espíritu Santo y es el Hijo de Dios. ¿Lo crees? Te invito a creer y entregarte a Jesús. Tu pecado es borrado y perdonado, eres bautizado por su Espíritu Santo y una nueva vida comienza porque solo el Hijo de Dios puede hacer esto.

Carlos Scott 

Foto Gilbert Lennox

martes, 6 de enero de 2026

También la noche contiene indicios de luz

Circunstancias

“Dios le ordenó: Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré”, Gn 22:2

La vida está llena de contingencias que nos pueden llevar algunas veces a no entender el propósito de nuestra existencia. En el camino nos encontramos con la noche. Es noche para tantas personas, y dan ganas de saltar por encima de las tinieblas para dejarnos penetrar por la luz. Es querer llegar a ese final alegre “No pongas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas ningún daño…Te bendeciré… y todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de tu descendencia”, Gn 22:12-18.

Abraham camina durante tres días, hay determinación de llegar al fondo de la cuestión. No es fácil, parece un Dios incomprensible e imposible, un Dios que se contradice. Parece que reniega de la promesa y toma para sí el fruto de esa promesa. Le invito a Abraham a romper el hilo con el pasado y ahora lo invita a romper el hilo con lo porvenir. Dios abre una carretera y corta el camino. ¿Difícil o simple?

Alessandro Pronzato dice: “…es necesario pasar a través de la noche, explorarla hasta el fondo. También la noche contiene indicios de luz”. Es confiar en una presencia, aun cuando experimentamos la ausencia más desoladora, creer en la luz aun cuando se atraviese un túnel interminable sin luz alguna. Es necesario confiar en el Dios de las largas noches, en el Dios de los días negros. Este Dios, en la encrucijada más oscura, te toma de la mano y te dice: “estoy aquí”. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

lunes, 5 de enero de 2026

La plenitud del Espíritu de Dios se manifiesta en la humildad, la solidaridad con el Pueblo de Dios y la entrega total a la causa del Reino de Dios

Tiempo de salida

"Juan lo miró y declaró: «¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios!», Jn 1:36

En nuestro mundo y contexto es clave en todo tiempo comprender cuál es el tiempo de la acción y el tiempo de la salida. “La verdadera persona religiosa es ‘uno que cede el puesto’. Es decir, el verdadero testigo no es nunca pesado, asfixiante, absorbente, sino que hace sitio a los demás. Cede el puesto al otro. Concede espacio a la libertad de los otros… El testigo auténtico es uno que sabe desaparecer en el momento justo, para dejar libre el campo a los verdaderos e insustituibles protagonistas del encuentro… paga el precio quizás más difícil: el marcharse de puntillas, para no molestar, sin esperar siquiera un gesto de saludo, o una invitación a la fiesta”. Juan el Bautista no se amargó por no tener el papel principal en la película. Se alegró de ocupar su rol y en este caso dejo sus pretensiones teniendo una perspectiva adecuada de sí mismo. Juan alegremente le da el lugar a Jesús, Jn 1:35-37. El ejemplo de Juan el Bautista es su servicio humilde, generoso y desinteresado. Esto nos impacta y Jesús habla de Juan como el más grande de los profetas, Mt 11:7-15. La plenitud del Espíritu de Dios se manifiesta en la humildad, la solidaridad con el Pueblo de Dios y la entrega total a la causa del Reino de Dios.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

sábado, 3 de enero de 2026

Dios nos invita a ser parte de algo nuevo y esto llena nuestra existencia de esperanza.

La Esperanza del Camino

“¡Aquí viene nuestro Dios! ¡Viene con todo su poder!”, Is 40:9-10

Cuando hablamos de la esperanza del camino hablamos del peregrinaje. Implica éxodo y es el viaje de los creyentes en Cristo hacia un destino determinado. Esta realidad está marcada por la utopía que, en el sentido positivo se emplea como proyecto o ideal de un mundo diferente. Es el horizonte de la esperanza donde se desea llegar… y se llegará. Es el pan del camino y el anhelo de un mañana diferente. Es también la crítica del presente defectuoso. Nuestra fe es utópica en el sentido que está fundamentada en la esperanza, pero es real. Es alimentada por la promesa, se proyecta hacia adelante y tiene el anhelo de encontrar el mundo prometido por Dios. El mañana esperado es la fuerza de transformar el presente. Es una mirada hacia el frente. El profeta Isaías nos dice: “Y ahora, Dios le dice a su pueblo: «No recuerden ni piensen más en las cosas del pasado. Yo voy a hacer algo nuevo, y ya he empezado a hacerlo. Estoy abriendo un camino en el desierto y haré brotar ríos en la tierra seca.”, Is 43:18-19. Es el cielo y la tierra nueva anunciada por el profeta. “Dios dijo: «Llénense de alegría, porque voy a crear algo nuevo. Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva.”, Is 65:17-18. Esta es la utopía que mueve la historia y la razón que sustenta nuestra esperanza. Nuestra respuesta es unirnos a la Misión de Dios predicando el evangelio en palabra y obra, transforma toda la existencia humana y erradica la injusticia. Dios nos invita a ser parte de este futuro y esto llena nuestra existencia de esperanza.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox
 

viernes, 2 de enero de 2026

“Tener en claro nuestra identidad es el principio de un ministerio sano”

Identidad

“Este es el testimonio de Juan cuando los judíos de Jerusalén enviaron sacerdotes y levitas a preguntarle quien era. No se negó a declararlo, sino que confesó con franqueza: Yo no soy el Cristo”, Jn 1:19-20

¿Por qué los judíos enviaron a preguntarle a Juan acerca de su identidad? Para los judíos Juan representaba un enigma, nadie lo conocía, venia del desierto. Su aparición repentina exigía una explicación. Su primera respuesta fue: “Yo no soy el Cristo”. “¿Quién eres entonces? –le preguntaron-. ¿Acaso eres Elías? No lo soy. ¿Eres el profeta? No lo soy... ¡Tenemos que llevar una respuesta a los que nos enviaron! ¿Cómo te ves a ti mismo?”, Jn 1:21-22. Juan se veía como una voz que llamaba al pueblo a preparar el camino del Señor. Nada más que una voz, Is 40:3. Se veía como un instrumento y siervo de Dios. “No era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz”. Daba testimonio de Jesús y anuncio su presencia. Juan buscaba la sencillez. No buscaba gloria, poder o una posición elevada. Entendía que la gente le pertenecía a Dios. No son las instituciones, nuestros métodos y programas los que cambian a las personas. Con su vida señalaba a Jesucristo. “Tener en claro nuestra identidad es el principio de un ministerio sano”. 

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox