Yo soy
"La mujer dijo: —Sé que el Mesías está por venir, al que llaman
Cristo. Cuando él venga, nos explicará todas las cosas. Entonces Jesús le dijo:
—¡Yo Soy el Mesías!", … Cuando la mujer escuchó la afirmación de
que Jesús era el Mesías "dejó su cántaro, se fue al pueblo y le dijo a la
gente: «Vengan a ver a un hombre que sabe todo lo que he hecho en la vida.
¡Podría ser el Mesías!» Entonces la gente salió del pueblo y fue a buscar
a Jesús.", Jn 4:25-30.
Cuando tenemos una experiencia personal con Jesús algo nos hace saltar dentro y
nos lleva a compartir esta celebración con los demás. El descubrimiento
personal se convierte en participación, relato y comunicación.
La mujer no se guarda para sí la noticia. El paso de la conversión y la
aceptación a ser testigo y misional es natural al ser impulsado por algo que no
podemos contener. Se trata de la alegría de vivir y celebrar la vida.
Nuestro testimonio es simple "vengan a ver". Contamos nuestra
experiencia y la relación con Jesús lanza un interrogante, insinúa una duda,
invita a ponerse en camino. ¿Será lo que busco?, ¿Será el Mesías? Es una
invitación a ver, comprobar, escuchar a Jesús y decidir personalmente.
Cada persona tiene que recorrer su propio camino. El testigo o persona de buena
fe se limita a sugerir, deja distinguir o vislumbrar una realidad fascinante.
Nos conduce a un cierto punto, que no es el de llegada, sino el de partida.
Dios nos llama a servir a toda la gente para que cada persona haga su propio
camino, que siempre es único, para que cada cual asuma personalmente el riesgo
de la búsqueda. Cuando compartimos al Señor con otros podemos encender una
chispa que despierta una espera, escudriña una nostalgia, enciende el corazón.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox
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viernes, 17 de abril de 2026
Cada persona tiene que recorrer su propio camino
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