Unos a otros
“Cuando Pedro vino a la ciudad de Antioquía, me enfrenté a él y le dije que no estaba bien lo que hacía. Pues antes de que llegaran los judíos que Santiago envió, Pedro comía con los cristianos que no son judíos; pero, en cuanto llegaron los judíos, dejó de hacerlo, porque les tenía miedo. Pedro y los judíos disimularon muy bien sus verdaderos sentimientos, y hasta el mismo Bernabé les creyó. ¡Esa conducta iba en contra del verdadero mensaje de la buena noticia! Por eso, hablé con Pedro delante de todos los miembros de la iglesia de Antioquía, y le dije: «Tú, que eres judío, has estado viviendo como si no lo fueras. ¿Por qué, entonces, quieres obligar a los que no son judíos a vivir como si lo fueran?”
La palabra de Dios nos enseña a no fingir en amar a los demás; amarlos de verdad y ser íntegros en toda situación. Amarnos unos a otros con un afecto genuino y reconocernos mutuamente. Se trata de vivir en armonía unos con otros y no ser tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común.
Se nos recomienda hacer todo lo posible por vivir en paz con todos, seguir el bien y no dejar que el mal gane la partida. Somos familia, comunidad, y nos pertenecemos unos a otros. “Así como nuestro cuerpo tiene muchas partes y cada parte tiene una función específica, el cuerpo de Cristo también. Nosotros somos las diversas partes de un solo cuerpo y nos pertenecemos unos a otros.”, Ro 12:1-21
Vivamos la unidad sin caer en la uniformidad, la distinción sin caer en el individualismo y la diferencia sin caer en la división. Una danza de vida y amor, un solo cuerpo, una fe trinitaria, de relación, un movimiento de unidad.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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