domingo, 2 de agosto de 2026

Debemos ayudar a quienes son discípulos de Jesucristo para que "permanezcan como su pueblo”

"Permanecer como su comunidad”

"Cuando estoy con los que apenas empiezan a ser cristianos, me comporto como uno de ellos para poder ayudarlos. Es decir, me he hecho igual a todos, para que algunos se salven. Y todo esto lo hago porque amo la buena noticia, y porque quiero participar de sus buenos resultados”, 1 Co 9:19-23

La salvación abre la puerta a la bendición. Esto permite que el mal sea destruido por medio del avance del Reino de Dios y el nombre del Señor sea reconocido y adorado. El desafío es facilitar un movimiento de seguidores de Cristo que se desarrolle y multiplique en la cultura local de cada etnia. Implica que los nuevos creyentes no cambien de cultura y puedan “permanecer como son ellos” sin tomar otro modelo cultural. 

La iglesia, en su encarnación en la realidad humana, ha de encarnarse también en esos encuentros culturales. Es presentar el evangelio, a Jesucristo y no nuestras “estructuras, etiquetas denominacionales, reglamentos, estatutos, tradiciones”. Nosotros "nos volvemos como ellos” para que ellos "permanezcan como los de su comunidad". La idea es no cambiar su identidad para convertirse en "cristianos”, sino en seguidores de Jesús el Mesías y ciudadanos del reino de Dios. 

Debemos ayudar a quienes son discípulos de Jesucristo para que "permanezcan como su pueblo”. La iglesia no está para defender “culturas puras”. Debemos promover la verdad bíblica universal, no nuestro patrón cultural de esta verdad y confiar en el trabajo del Espíritu Santo en las vidas de los nuevos creyentes y en los nuevos movimientos.

Dios llama a las personas a un arrepentimiento sincero, pero no a convertirse a un estilo de vida extraño o a tradiciones eclesiásticas. “Cada uno debería seguir viviendo en la situación que el Señor lo haya puesto, y permanecer tal como estaba cuando Dios lo llamó por primera vez. Esa es mi regla para todas las iglesias...", 1 Co 7:17-20. Servimos para ver que el evangelio sea recibido en cada etnia. “Saulo que también es Pablo”, vivía a la vez en varias realidades y es una oportunidad para la misión y obediencia al evangelio.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


sábado, 1 de agosto de 2026

Abiertos a su Espíritu

Algo nuevo

“Pues estoy haciendo algo en sus propios días, algo que no creerían aun si alguien les dijera”, Hch 13:41

La historia detallada de la misión en Antioquía de Pisidia empieza un día de descanso cuando fueron a las reuniones de la sinagoga. Pablo tiene la oportunidad de anunciar el evangelio y en su audiencia hay judíos y también están los “temerosos de Dios”.

Estos últimos eran personas que creían en Dios, pero no aceptaban ser circuncidados y sujetarse al resto de la ley. Pablo expresa que el mensaje es para todos, sean judíos o gentiles y además les dice: “Por medio de este hombre Jesús, ustedes tienen el perdón de sus pecados. Todo el que cree en él es hecho justo a los ojos de Dios, algo que la ley de Moisés nunca pudo hacer… Muchos siguieron a Pablo y a Bernabé, y ambos los exhortaban a que continuaran confiando en la gracia de Dios.”

Luego al siguiente día de reposo vuelven para hablar a toda la ciudad y esto provoco celos en la dirigencia. Ellos terminan rechazando el mensaje, pero “Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y le dieron las gracias al Señor por su mensaje, y todos los que fueron elegidos para la vida eterna se convirtieron en creyentes. Así que el mensaje del Señor se extendió por toda esa región… Y los creyentes se llenaron de alegría y del Espíritu Santo”.

Al igual que ellos Dios quiere hacer nuevas cosas en nuestro tiempo y nos invita a reflexionar, estar abiertos a su Espíritu y abrirnos a nuevas formas de ser iglesia para los demás. «Para aquellos que lo aman, Dios ha preparado cosas que nadie jamás pudo ver, ni escuchar ni imaginar.», 1 Co 2:9

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox