La partitura de la vida
"Si un vestido viejo se rompe, nadie le pone un parche de tela nueva; porque al lavarse el vestido, la tela nueva se encoge y el hueco se hace más grande. »Tampoco se echa vino nuevo en recipientes de cuero viejo; porque al fermentar el vino nuevo hace que el cuero viejo se reviente. Así el vino nuevo se pierde, y los recipientes también. Por eso hay que echar vino nuevo en recipientes nuevos.", Mc 2:18-22
Jesús nos llama a entrar en los tiempos nuevos, de los cuales el vino es el símbolo más evidente, hay fiesta y celebración. Una nueva generación necesita formas nuevas y una reforma no puede reducirse a una operación de cosmética. Los recipientes de cuero viejo están desgastados y muy usados y no pueden soportar el ímpetu y la efervescencia del vino nuevo.
Dios nos llama a colocarnos una ropa nueva y no usar remiendos. Implica un nuevo corazón, es conversión, transformación profunda. La palabra de Dios nos anima a quitarnos el ropaje viejo y vestirnos con lo nuevo, Ef 4:22-32. Cuando Jesús nos toca, se viste el traje nuevo. Jesucristo nos indica que la novedad es él. Una novedad contundente, incompatible con lo viejo. Es quitarnos el traje de luto, la máscara de la tristeza, los cantos de lamentación. Los religiosos de la época de Jesús solo aceptaban un simple retoque que no les quite el poder y el control, pero Jesús no es un parche de tela nueva para ser puesta en un vestido viejo
Seguir a Jesucristo es vivir de tal manera que te de ganas de bailar porque nos encontramos con un Dios que nos seduce y no que amenaza. No se trata de ser aburrido, pedante y pesado, sino estar abierto a la alegría del camino que es novedad, aventura y celebración.Tampoco usemos el vestido al revés y busquemos el sabor a la vida."Díganle al justo que le irá bien, pues gozará del fruto de sus acciones", Is 3:10.
En este tiempo se nos llama a dar un salto de fe y buscar una transformación profunda porque "Ciertamente se acerca la hora—dice el Señor Soberano— cuando enviaré hambre a la tierra; no será hambre de pan ni sed de agua, sino hambre de oír las palabras del Señor", Am 8:11
Carlos Scott

No hay comentarios:
Publicar un comentario