La gracia y solidaridad
“Jonás salió y acampó al este de la ciudad. Allí hizo una enramada y se sentó bajo su sombra para ver que iba a suceder con la ciudad”, Jon 4:5
¿Solemos ser personas que nos enojamos fácilmente,
caprichosas y malhumoradas?
Jonás espera ver la destrucción de la ciudad de Nínive. En respuesta a ese
enojo Dios le da una lección: “Para aliviarlo de su malestar, Dios el Señor
dispuso una planta, la cual creció hasta cubrirle a Jonás la cabeza con su
sombra. Jonás se alegró muchísimo por la planta, pero al amanecer del día
siguiente Dios dispuso que un gusano la hiriera y la planta se marchito”, Jon
4:6-7
Necesitamos experimentar la gracia de Dios y actuar en consecuencia. Significa
estar siempre agradecidos, cuando crece la planta y cuando la planta se seca.
Cuando la planta o calabacera se seca esto también puede ser señal del cuidado
de Dios y no es menor que cuando la planta crece. Dios la hace crecer para
cuidar y alegrar a Jonás, pero Dios la hace morir porque nos quiere llevar a
otro nivel y dimensión.
La vida del cristiano debe ser una vida que siempre se está ampliando. Quizás
nuestras plantas se sequen de vez en cuando para hacernos solidarios con un
mundo de necesidad, donde el sol abrasa y no hay calabaceras con que cubrirse.
Tal vez sentados frente a nuestras plantas secas Dios nos diga: “te dueles por
esta dificultad ¿y no ves que yo me duelo por las grandes dificultades y
dolores del mundo al que te envío?
Dios mira por los débiles e indefensos. Jonás se sentó esperando que Dios
cediera en su manera de pensar, mientras tanto Dios está esperando por miles de
Jonases que cedan y que cambien en su manera de amar.
Nuestra oración: "Crea en mí, oh, Dios, un corazón limpio y renueva un
espíritu fiel dentro de mí" Salmos 51:10

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