sábado, 25 de julio de 2026

“El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor”

Nuevos contextos, modelos y oportunidades

«Designen a Bernabé y a Saulo para el trabajo especial al cual los he llamado», Hch 13:2.

Antioquía fue una comunidad abierta que escuchaba al Espíritu de Dios y se organizó a partir de la misión. Esta iglesia nos muestra un ministerio compartido y no individual. Formaban un liderazgo espiritual con diferentes trasfondos. Era un liderazgo internacional e intercultural. Venían de diferentes regiones: Bernabé de Chipre, Manaén venía de los círculos gubernamentales de Jerusalén, Saulo de Tarso, Lucio de Cirene de extracción árabe proveniente del Norte de África y Simeón apodado el Negro de la cuenca del Nilo en África oriental. Entre ellos había profetas y maestros. Encarnaban un compañerismo que servía de modelo a la congregación.

«El Espíritu Santo dijo: «Apártenme a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado» "Bernabé y Saulo, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y allí navegaron a Chipre”, Hch 13:1-4. La vida guiada bajo la influencia del Espíritu Santo busca las puertas abiertas y oportunidades que Dios está presentando ante nosotros, 2 Co 2:12. Es el Espíritu Santo que abre puertas y buscar lo que el Espíritu manifiesta es encontrarnos con el propósito de Dios, Ap. 3:8.

El Espíritu Santo nos da oportunidades, pero también puede cerrar puertas. Le prohibió al equipo apostólico predicar la palabra en la provincia de Asia, Hch 16:6-10. Luego, cuando llegaron cerca de Misia, intentaron pasar a Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Fue recién cuando bajaron a Troas durante una noche que Pablo tuvo una visión donde se le indicaba que debían comenzar la misión en Europa. “El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor”, Pr 16:9.

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox


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