De un lugar a otro
“Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos
y los bendijo. Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue
llevado al cielo. Ellos, entonces, lo adoraron y luego regresaron a
Jerusalén con gran alegría. Y estaban continuamente en el templo, alabando
a Dios”, Lc 24:50-53
A Jesús lo encontramos en el camino, en movimiento y junto a
él una comunidad que le sigue. El Señor nos muestra que la fe se vive en
“salida”, hacia afuera. Jesús se compromete en ser nuestro guía cada vez que
nos movamos para anunciar el evangelio. Todo esto es posible con su bendición
que significa la provisión de Dios para el desarrollo del ser humano.
Los discípulos saludan la partida del Señor no con el llanto
sino con la alegría. “Los discípulos regresaron a Jerusalén con gran alegría”.
Deberán enfrentar un mundo donde nada ha cambiado, donde actúan las fuerzas del
mal, el sufrimiento, la muerte, el odio y a su vez anunciar que todo ha
cambiado.
Deben afrontar un mundo hostil llevando la paz, el amor y el
perdón donde lo harán con la fuerza y la alegría de lo alto. Estos testigos van
a declarar que el cielo es posible traerlo a la tierra. Jesucristo ha
resucitado, es el tiempo de la esperanza y su bendición nos llena de
alegría.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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