viernes, 20 de marzo de 2026

“Cada día se agregaban al grupo más hombres y mujeres que creían en Jesús”

Salir fuera de la caja

“Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra. Extiende tu mano con poder sanador; que se hagan señales milagrosas y maravillas por medio del nombre de tu santo siervo Jesús», Hch 4:29-30

Los estudios que se han realizado sobre el crecimiento de la iglesia han verificado que solo cuando el número de discípulos se multiplica y se plantan nuevas iglesias, crece la proporción de creyentes dentro de la población total en una sociedad determinada. 

Una investigación sociológica parece sugerir que una vez que una comunidad de fe ha crecido hasta tener muchos miembros, la tasa de crecimiento bajará a menos que se formen nuevas comunidades de discípulos.

La clave está en equipar y soltar a la gente confiándola a la obra del Espíritu Santo. Ver una sociedad y a las naciones transformadas con el evangelio implica la formación de discípulos que forman nuevas comunidades y no dependen de edificios o estructuras institucionales. Si el crecimiento está limitado por las estructuras, propiedades o edificios estamos en un grave problema. 

La iglesia del nuevo testamento no estuvo limitada por estos factores. La iglesia no es un edificio. Estar más cerca del templo no significa estar más cerca de Dios. La iglesia es la gente. Donde hay dos o tres el Señor ya está presente y hay un mayor involucramiento por parte de todos. El mayor obstáculo para que la iglesia crezca es la falta de visión y determinación en continuar con un movimiento de discípulos donde se forman nuevas comunidades de fe.

“Cada día se agregaban al grupo más hombres y mujeres que creían en Jesús”, Hch 5:14

Carlos Scott

Foto Gilbert Lennox

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