El Señor lo necesita y pronto lo devolverá
“Jesús y sus discípulos llegaron al Monte de los Olivos, cerca de los pueblos de Betfagé y Betania, y de la ciudad de Jerusalén. Allí, Jesús dijo a dos de sus discípulos: «Vayan a ese pueblo que se ve desde aquí. Tan pronto como entren, van a encontrar un burro atado, que nunca ha sido montado. Desátenlo y tráiganlo. Si alguien les pregunta por qué lo están desatando, respondan: “El Señor lo necesita y pronto lo devolverá.”, Mc 11:1-3
El sentido de la propia existencia y felicidad se encuentra
cuando ponemos nuestras cualidades y recursos para servir a los
demás. Dios llama al ser humano a ser libre de ambiciones desmedidas y
egoístas. Nos llama a ser necesario para alguien. Pero ¿Quién me
necesita?
Los objetos no tienen necesidad de mí. Existen valores,
virtudes y fines que tienen necesidad de mí. Tanto la generosidad, lealtad,
humildad, bondad y justicia tienen necesidad de alguien que encarne, practique
y viva esta realidad para beneficio de los demás.
Para existir tenemos necesidad de vivir determinados valores
para ciertos objetivos y podemos aceptar o rechazar estar a disposición de
estos. Nos enfrentamos a una elección y decisión, donde la neutralidad no es
posible frente a la vida.
Mi existencia es un asunto de todos, donde mi compromiso o
rechazo tienen carácter público. No hemos sido creados para mantenernos
indiferentes, somos llamados e interpelados en vivir de un modo que sea
compatible con la grandeza y el misterio de la vida. “El Señor lo
necesita".
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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