Seguir creciendo
“Y se quedaron allí con los creyentes por mucho tiempo”, Hch
14:28
La iglesia de Antioquia de Siria fue la que libero a Bernabé
y Saulo para el trabajo que el Espíritu Santo les indicaría. Enviados por el
Espíritu Santo comenzaron su primer viaje hacia nuevos desafíos. Cuando
terminaron su tarea llevaron un informe a la iglesia en como Dios había abierto
la puerta de fe a los gentiles.
Cada iglesia que participa en la obra misionera suele
descubrir nuevas dimensiones del evangelio y es fortalecida en su fe. La
naturaleza de la iglesia es misionera y somos llamados a capacitar a la gente
para la obra que Dios les indique. La iglesia es una comunidad que nació
hablándole a todas las lenguas. Se trata de una fe pública que no pasa
desapercibida.
La iglesia existe porque existe la misión de Dios. Esta
misión tiene lugar en cualquier parte y se dirige hacia todos lados. La misión
comienza cuando abrimos la puerta de nuestras casas para salir fuera. Se
extiende a toda etnia y cada creyente es un misionero. La fe en Jesucristo es
una fe que nació para caminar.
Una vez más somos llamados a soltar a la gente, animarlos en
avanzar hacia nuevos contextos y luego seguir creciendo junto a ellos. Hablamos
de una fe que interviene en la vida cultural, política y económica. Se
fundamenta en el poder del amor mostrando compasión con los que sufren.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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