La lógica del Reino
“Cuando Jesús vio que todos los invitados a la cena trataban
de sentarse en los lugares de honor, cerca de la cabecera de la mesa, les dio
el siguiente consejo: ... ocupa el lugar más humilde, al final de la mesa.
Pues aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se
humillan a sí mismos serán exaltados». Luego Jesús se dirigió al anfitrión:
«Cuando ofrezcas un almuerzo o des un banquete—le dijo—, no invites a tus
amigos, hermanos, parientes y vecinos ricos. Pues ellos también te invitarán a
ti, y esa será tu única recompensa. Al contrario, invita al pobre, al
lisiado, al cojo y al ciego. Luego, en la resurrección de los justos, Dios te
recompensará por invitar a los que no podían devolverte el favor». Lc 14:7-14
Jesús plantea como suelen ser nuestras motivaciones en
diferentes circunstancias. Se buscan los lugares de honor y nos desafía a
cambiar nuestro paradigma y corazón. “Pues aquellos que se exaltan a sí mismos
serán humillados, y los que se humillan a sí mismos serán exaltados».
Harold Segura comenta “Allí quedan expuestos los intereses,
los cálculos y los egoísmos de quienes se consideran naturalmente dignos de
ocupar los lugares de honor. La lógica del Reino, sin embargo, altera esa forma
de entender el valor humano. No se trata de prestigio acumulado, sino de
humildad recibida. No se trata de asegurar el asiento propio, sino de abrir
espacio para otros.”
Hay una invitación a mirar “al pobre, al lisiado, al cojo y
al ciego.” Dios nos indica su generosidad para que sea la nuestra. Mirar por
las necesidades no alcanzadas de los menos alcanzados. Hay una celebración que
el Señor desea hacer, es su fiesta, debe continuar, queda espacio y hay lugar
para todos. “Eso es la gracia: puertas abiertas, manos que reciben y una voz
que llama a quienes siempre habían estado afuera.”
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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