Una vida humana
“Jesús se fue y entró en la sinagoga del lugar. Allí
había un hombre que tenía una mano tullida. Como los fariseos buscaban la
manera de acusar de algo malo a Jesús, le preguntaron: —¿Permite nuestra ley
sanar a una persona en el día de descanso? Jesús les respondió: —Si a uno de
ustedes se le cayera una oveja en un pozo en el día de descanso, ¿la sacaría de
allí? ¡Por supuesto que sí! ¡Pues una persona vale mucho más que una oveja! Por
eso está permitido hacer el bien en el día de descanso. Luego Jesús le dijo al
hombre que no podía mover la mano: «Extiende tu mano». El hombre la extendió, y
la mano le quedó tan sana como la otra. Entonces los fariseos salieron de
la sinagoga y comenzaron a hacer planes para matar a Jesús, Mt 12:9-14
La atención de Dios se refleja en el rostro de lo humano y
esto tiene la prioridad. Harold Segura comparte que “Donde Jesús está presente,
hay espacio para la interrupción de lo humano: enfermedad, opresión social,
angustia espiritual, exclusión, hambre, vergüenza o soledad. Lo que parecía una
escena ceremonial se convierte en un lugar donde la misericordia de Dios altera
el orden establecido.”
El dolor humano se hace presente de diferentes maneras y
Jesús pone la vida en el centro. El centro no es una verdad conceptual o que
explica el mal, sino una verdad encarnada.
“Al enterarse Jesús de lo que planeaban los fariseos, se fue
de allí, y mucha gente lo siguió. Jesús sanó a todos los que estaban enfermos y
les ordenó que no contaran a nadie nada acerca de él. Así se cumplió lo que
Dios había dicho por medio del profeta Isaías: «¡Miren a mi elegido, al que he
llamado a mi servicio! Yo lo amo mucho, y él me llena de alegría. Yo pondré en
él mi Espíritu, y él anunciará mi justicia entre las naciones. No discutirá con
nadie, ni gritará. ¡Nadie escuchará su voz en las calles! No les causará más
daño a los que estén heridos, ni acabará de matar a los que estén agonizando.
Al contrario, fortalecerá a los débiles y hará triunfar la justicia.
¡Todas las personas del mundo confiarán en él!», Mt 12:15-21
Jesús siempre y en todo momento es nuestra Esperanza.
Carlos Scott
Foto Gilbert Lennox

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